viernes, 2 de enero de 2009

ANTES ME DEVOLVÍAN LOS LIBROS, AHORA ME LOS COMPRAN SIN LEERLOS

Antonio Lobo Antunes es considerado una de las voces más importantes y singulares del panorama literario mundial, eterno candidato al Nobel y finalista del Príncipe de Asturias de las Letras en esta última edición. Premios, galardones, y reconocimientos le llueven ahora a quien hace unos años era prácticamente desconocido. "Ahora soy como un fenómeno, como una estrella de cine, y todos me hacen crítica extasiada. Seguro que si me pongo a cagar me aplauden", dice con humor y resignación.
"Pero yo no he cambiado, soy el mismo. Antes me devolvían los libros, ahora me los compran sin leerlos", comenta este escritor que hoy es traducido a 40 lenguas y que dejó la psiquiatría hace más de diez años para dedicarse de lleno a la escritura, tarea a la que dedica de forma disciplinada más de 12 horas diarias.
Sin embargo, y aunque reconoce que antes de comenzar una novela tiene siempre un "plan mental" sobre lo que va a escribir, la mayor parte de las veces el resultado es muy diferente a lo que esperaba al principio, aunque No entres tan deprisa en esa noche oscura se acerca más que las anteriores a lo que él cree que debe ser una novela.
Antonio Lobo Antunes comenzó a escribir esta historia cuando su mujer Zé -a la que le dedica el libro y de la que estaba separado desde hacía años- estaba muriéndose de cáncer. "Lo escribí en su casa con ella y con mis dos hijas; y esta historia de la muerte y las dos hijas alrededor de la cama me llevó al personaje central de mi novela: María Clara. Una mujer que a través de la memoria, el presente y los flujos de los recuerdos va reconstruyendo mediante el monólogo o la confesión psicoanalítica su vida familiar con su madre, su padre, su abuela, su hermana o su criada.
Dividida en los siete días de la creación con sus citas correspondientes del Génesis bíblico, la novela empieza el primer día cuando el padre entra en una clínica para ser operado y termina cuando le dan el alta. Con esta historia de soledades, dolor, silencios y amores ocultos bucea en el interior más profundo del ser humano en su lucha contra la muerte. "Yo quería hacer una parábola, una metáfora de la vida. Bueno, en definitiva, quería crear el mundo, una vida hecha por esta mujer y dejar claro que la muerte no es más que un día en toda la vida".

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