viernes, 2 de enero de 2009

OTRA FORMA DE MEDIR EL TIEMPO. Por Isabel Mallén

La lectura de los autores que nos gustan hace que nos introduzcamos de lleno en esa atmósfera de ficción creada y nos olvidemos de todo lo demás. Lo que pasa a nuestro alrededor deja de tener sentido.
Con Lobo Antunes pasa lo contrario. La palabra de este autor te atrapa para centrarte en el aquí y ahora, en el ya y el todavía para hablar de lo cotidiano, suyo y nuestro, para que se genere la magia de la identificación autor-lector.
¿Qué es lo que realmente le importa a un autor?, se pregunta. A él no le interesan nada la mesa donde escribe o su casa. Es más, dice que, las crónicas, a las que estoy haciendo alusión, no tienen importancia. Sin embargo dice en ellas cosas como en la Crónica del Pescador de la Avenida Marginal .
O en esta otra: El “ya” y el “todavía”
“Soy todavía en el placer que siento al andar por el bordillo de la acera, al saltar a la pídola sobre el puf de la sala. Soy ya al pensar, cuando me invade la funesta sensación de para qué y me quedo en el sofá rumiando melancolías difusas y sumándome las canas con odio.
Si los ancianos ya han sido, los niños todavía no son. A veces hay alguien que no es ni una cosa ni la otra. O que es las dos a la vez”.
Su palabra te despierta, vibra en tu interior, te hace ver que lo más común es también lo más hermoso. Triste a veces como la vida pero es una tristeza bella porque sus palabras lo son. “No quiero divertirlos, no quiero divertirme, quiero lo que reside en el interior de lo interior, donde están las personas y nosotros con ellas, transformar en letras lo que no tiene letra alguna”.
Lobo Antunes, psiquiatra de formación, inició su carrera literaria en 1979 con la publicación de Memoria de elefante, cuando tenía 37 años; dejó la medicina, decidió entregarse a la actividad literaria y, desde entonces, su objetivo ha sido cambiar el arte de escribir.
El próximo 29 de noviembre, en el marco de la ceremonia de inauguración de la Feria Internacional del Libro (FIL), Guadalajara 2008, recibirá el Premio de Literatura en Lenguas Romances. El premio, antes conocido como “Juan Rulfo”, está dotado con 150.000 dólares y reconoce a un autor por el conjunto de su obra en cualquier género literario.
La obra de Lobo Antunes “se caracteriza por una exploración de las potencialidades expresivas de la palabra, y una profunda reflexión sobre la complejidad de la experiencia interna de los seres humanos, en el marco de la violencia, la lucha anticolonial y la transición política de Portugal”.

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