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Mostrando las entradas etiquetadas como Corazón

Educar de corazón a corazón

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  En un par de días comienza el nuevo año escolar 2026-2027. Mi quinto año como profesor del Colegio Mater Salvatoris, lo cual lo hace, de entrada, un año muy especial y significativo para mí. Hemos tenido una preparación muy hermosa para afrontarlo. Una preparación que ha buscado enseñarnos a alzar la mirada . En estas dos semanas, muchas cosas se han quedado grabadas en mi interior. Sobre alguna de ellas me gustaría esgrimir algunas ideas. Ideas que me resultaron estimulantes, no solo como profesor, sino como ser humano, como una pieza de una comunidad que busca caminar junta, con apertura de corazón y con deseo genuino de seguir la voluntad de Dios. Mientras hacía mi formación, cayó en mis manos un libro del filósofo surcoreano-alemán Byung-Chul Han. El libro se llama La tonalidad del pensamiento (Tonalität des Denkens, 2024), que reúne tres conferencias pronunciadas en 2023 en Oporto, Lisboa y Leipzig —dedicadas respectivamente al amor, a la esperanza y al tono mismo del pen...

Volver al corazón

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  El corazón como categoría filosófica ha despertado poco interés, a pesar de lo que ella implica en la existencia humana. El corazón es el centro . La vinculación del centro con el corazón abre un importante abanico de matices y contenidos que, en el ámbito humano, se relacionan con su naturaleza esencial. Representa la interioridad espiritual, los sentimientos más profundos o vividos con mayor profundidad, el fuero íntimo del hombre; y casi podríamos afirmar que son estos significados los que nos son más próximos y no los de origen técnico-científico. Lo esencial es invisible a los ojos ciertamente, decía Antoine de Saint-Exupéry, pero no al corazón. Y a pesar de que no ha ocupado un papel transcendental en la historia del pensamiento filosófico, hay que acompañar al Papa Francisco cuando afirma que «la filosofía no comienza con un concepto puro o una certeza sino con una conmoción», quizás el asombro del cual nos habla Platón. El corazón implica, como hemos afirmado, interi...

Los bufones de Dios

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  Por Valmore Muñoz Arteaga Los bufones de Dios es una novela del escritor australiano Morris West (1916-1999). Una novela que trata sobre los hombres que, a pesar de todas las innumerables dificultades que se le presentan en la vida, se niegan a perder su fe y su afirmación personal en Cristo. Una novela compleja en sus primeras páginas, a veces pesada, pero que termina haciéndose ligera sin perder la profundidad del tema. Sin duda, de allí tomo el título para estas líneas que, en este momento, no sé qué tan breves serán. En todo caso, se intenta desarrollar una idea muy distinta a la trabajada en la novela. Los bufones de Dios de los que pienso reflexionar son otros muy distintos, pero más simples y en cuya peregrinación he aprendido a comprender la simplicidad de un amor que sólo puede provenir de una esfera más allá de lo terrenal. Ahora bien, comencemos por comprender qué es un bufón y cuál fue su origen en la historia de los hombres. Los bufones eran personajes que servían...

Dilatar el corazón ¿en política?

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  Por Valmore Muñoz Arteaga Chiara Lubich fue una pensadora católica italiana, fundadora del Movimiento de los Focolares y, en estos momentos, se busca su beatificación. En alguna oportunidad escribió sobre la necesidad de que el hombre dilate su corazón a la medida del Corazón de Jesús. Esto nos conduce a establecer una nueva mentalidad caracterizada por la apertura, lo que pudiera concretarse al sintonizar nuestra vida con el sabor del Evangelio. El Evangelio es un testimonio vivo y ardiente que nos invita permanentemente a dar un paso decidido más allá de las barreras dentro de las cuales estamos secuestrados por las ideologías. Una nueva mentalidad que contribuya a hacer brotar de la tierra la radiante claridad del sol, así como lo cantó Esquilo en su Euménides : “Aceptaré la vecindad de Palas […] Sobre [la ciudad] yo imploro con predicción gentil ¡que la feraz prosperidad de una vida provechosa haga brotar de la tierra la radiante claridad del sol!”. Aceptar la vecindad es el ...

Cuando Juan Pablo II fue el corazón de Venezuela

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 Por Valmore Muñoz Arteaga Todavía guardo fresco el recuerdo en mi mente cuando un día, por las montañas, apareció un peregrino . Un peregrino que se fue acercando a la gente mientras acariciaba a los a niños. Se trataba de un líder cuyas manos no empuñaban armas de ninguna clase, de ningún tipo, por el contrario, sus palabras eran de vida. Un hombre que venía de muy lejos a enseñarnos a llorar con los que lloran y a compartir nuestras alegrías. Vino a enseñarnos a compartir el pan con los pobres, a no negarle a nadie el vino, siempre junto a los que buscan, siempre consolando a los mendigos. Sí, son retazos de aquella canción llamada El Peregrino interpretada por Adrián Guacarán que muchos venezolanos guardamos celosamente en nuestro corazón, ya que es un recuerdo vivo de nuestro encuentro con un santo, con un hombre distinto, con aquel hombre que vino de muy lejos sólo para decirnos que no tuviéramos miedo, aquel dulce polaco que todos llamamos Juan Pablo II. Recuerdo vivamente a...

La cuenta regresiva

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 Por José Luis "Coche" Inciarte Yo había fijado que me moriría en la Nochebuena del 24 de diciembre. Setenta y tres días después de haber caído en la montaña. Quedaba poco tiempo. Y así como había escrito en una libretita todo lo que iba a hacer si sobrevivía, cuando me di cuenta de que la expedición final estaba por fracasar, porque tenían comida para diez días, que vencían el 22, me dije: les doy dos días más de plazo y me muero el 24. Adivinando mi intención, Adolfo Strauch, que en esa época me cuidaba como una madre, porque yo había dejado de luchar y me la pasaba tumbado en el fuselaje, dijo que no iba a permitirlo, ¡pero era tan fácil engañarlo y dejarse morir! El hecho de haberme puesto un plazo me daba, al mismo tiempo, una cierta serenidad. En esos días en el avión no se hablaba, las mentes se evadían y aquella alegría de todas las mañanas de experimentar que continuaba respirando languidecía hora a hora. Uno se miraba en los demás y el otro funcionaba como un espe...