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Mostrando las entradas etiquetadas como Madre Félix

Carta pública a mí mismo

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  Estimado Valmore… Soy yo, tú mismo . Un tú mismo algo confundido y, debo suponer que, a eso se deben estas líneas sorpresivas, hasta para mí que soy tú mismo. La confusión radica en que no sé si yo soy tú mismo del futuro o del pasado. No sé si quien escribe lo hace desde aquel niño que fuiste o desde el hombre que serás. Quizás un poco de los dos. Creo que por ahí hay una película que protagoniza Bruce Willis llamada The Kid . Me ha venido a la mente, ya que, en la película ocurre algo extraordinario como está ocurriendo ahora contigo, solo que el presupuesto con el que cuento da apenas para estas líneas. En todo caso, creo oportuno hacerlo, más allá de estas confusiones, puesto que, no te siento tan centrado como usualmente has sido. Demás está decir, lo importante que para mí es que recuperes un poco esa tranquilidad, sea yo del pasado, del futuro o un poco de los dos. Los últimos años no han sido sencillos para ti, ¿o para nosotros? Muchas cosas han sucedido. Cosas que ...

Carta pública a la Madre Félix

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 Por Valmore Muñoz Arteaga Querida Madre Félix, apóstol de los detalles: ¿Por qué hacer público lo que debe ser privado? Sé muy bien que no te haces esta pregunta, ya que la respuesta quedó clara para ambos en conversación pasada. La hago pública porque, como te comenté, creo que muchas personas pueden hallar algún provecho en estas líneas. Además, cuando escribo, muchas veces termino llegando a conclusiones y aprendizajes que, de otra manera, no podría. Como si, al escribir, indagara profundamente en mis pensamientos, en mi corazón. Escribir es un verdadero viaje hacia mi interior. Hacia lo más profundo del corazón donde se guardan las cosas importantes y entiendo que esa acción de guardar puede resultar, en ciertas ocasiones, inconsciente, no nos damos cuenta o, más bien, no tenemos siempre conciencia, de todo lo que se va reservando en nuestro interior. Justamente, sobre esto último, pueden tratarse estas líneas. Tu vida no fue nada fácil. La vida de cualquier ser humano at...

Madre Félix: misionera del infierno

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 Por Valmore Muñoz Arteaga El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que el infierno es un sitio al que se desciende a vivir eternamente la separación de Dios, es decir, separarse de Aquel que únicamente puede proporcionar vida y felicidad, yo diría verdadera vida y felicidad . Por otro lado, también afirma que “Dios no predestina a nadie a ir al infierno, para que eso suceda es necesaria una aversión voluntaria a Dios (un pecado mortal), y persistir en él hasta el final” (1037). Del infierno tenemos noticias desde siempre, aunque, sin duda, las palabras luminosas de Dante Alighieri le brindaron al infierno el rostro que hoy conocemos y que, visiones de muchos místicos, ratifican. En la Divina Comedia , Dante describe al infierno como una ciudad de llanto, de dolor eterno, donde sufren los condenados, donde se pierde toda esperanza. San Antonio María Claret lo describe como un sitio donde se viven intensamente penas eternas. Santa Faustina Kowalska, por su parte, lo vio como un...

Madre Félix Torres: educar es acercar a los hombres a Cristo

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 Por Valmore Muñoz Arteaga Aunque su deseo más íntimo fue dedicar su vida a Dios, en su fructífero peregrinar, la Madre Félix comprendió que esa dedicación se hacía objetiva en el prójimo, de esta manera, también cumplía con la profundidad de la vocación que nos propuso Jesús: amar al prójimo como a nosotros mismos. Por ello, transitó el camino pedagógico para crear escenarios de fervoroso amor y servicio a la Iglesia, a mayor gloria de Dios. Si bien es cierto, la Madre María Félix no desarrolló formalmente un sistema pedagógico concreto, dejó muchas pistas para la elaboración de uno que tuviera a Jesucristo como centro vital, dado que tuvo claro, casi desde la infancia, que nada es pobre si Cristo está presente. Por ello, y con una claridad que solo podía venir del cielo, se trazó el objetivo de poner a los jóvenes en contacto directo con Jesucristo, esto era la base de todo. En su caso, y como sabemos, su interés estuvo en crear colegios para niñas asociados a la Congregación M...

Sentido del pecado

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  Por Valmore Muñoz Arteaga En las anotaciones correspondientes a los Ejercicios Espirituales de 1948, la Madre Félix reflexiona: “He aquí la brújula de mi navegación: cumplir la voluntad de Dios nuestro Señor. En desolación o consolación, en salud o enfermedad, en paz o en guerra: cumplo la voluntad de Dios nuestro Señor, ¡pues ya voy bien!” En todo, cumplir la voluntad de Dios. Creo, es mi apreciación muy personal, este es el resultado inevitable, no solo de quien ama a Dios, sino que, además, está consciente de que es amada. Amar a Dios y sentirme amado por Él, creo que allí radica en buena parte la potencia de la vida en la fe. Lo contrario sería, a mi juicio, abrir el corazón para que el pecado salga. San Agustín estaba convencido de que el pecado es “una aversión a Dios y volverse hacia las creaturas”. Darle las espaldas a Dios y volverse a las creaturas desordenadamente. De modo que en todo pecado hay una lucha de dos amores. Si yo, por amor del dinero, hago una acción de...

¿Cuán grande es tu fe?

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  Por Valmore Muñoz Arteaga Hay un pasaje del Evangelio sobre el cual me gustaría reflexionar en tu compañía. Pensar en voz alta, enmarcando ese pensamiento en el Evangelio según San Mateo 15, 21 – 28. Este da cuenta sobre el encuentro entre Jesucristo y una mujer sin nombre, por lo tanto, sin identidad, una mujer prohibida por la ley, pagana, una mujer sin nombre, una mujer que podrías ser tú o yo. Dice el Evangelio: En aquel tiempo, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel». Ella se acercó y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame». Él le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a lo...

Noche oscura del alma

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 Por Valmore Muñoz Arteaga “En una noche oscura, con ansias en amores inflamada…”, así comienza uno de los grandes clásicos de las letras españolas, pero, al mismo tiempo, uno de los conceptos místicos más profundo de los que podamos conocer: la noche oscura del alma. Tan profundo. Tan tremendamente humano. Jesucristo tuvo su noche oscura. La Santísima Virgen tuvo su noche oscura, de hecho, podría asegurar que tuvo más de una. Todos los santos de la Iglesia, de todos los tiempos y geografías, vivieron su noche oscura del alma. De hecho, San Juan de la Cruz, escritor del poema, también la vivió y de manera intensa. “La cueva oscura donde temes entrar es donde está tu tesoro”, escribió Joseph Campbell. En pocas palabras, la noche oscura del alma es una crisis espiritual y de identidad que se resuelve cuando el sujeto encuentra a Dios. Para decirlo más llanamente, cuando nos sentimos aplastados por las dificultades y ellas nos vacían de tal forma que pensamos que nada tiene sentido,...

Ante la belleza… el silencio

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 Por Valmore Muñoz Arteaga San Agustín no escribió formalmente un tratado sobre estética, aunque su obra está llena de pasajes que podrían, perfectamente, allanar el camino para conocer lo que al respecto pensaba. Creía firmemente que aquello que provoca la serenidad de la dicha es bello, en cuanto a que todo lo bello en el orden místico se despliega hacia Dios y se afirma en Él. Todo lo bello procede de Dios, ya que Dios es amor y solo se ama lo bello; pero, al mismo tiempo, el amor hace bello al que ama y al que es amado. Amor y belleza forman parte de un mismo entramado: el entramado de la verdad, es decir, Dios. Dios es amor. Dios es belleza. Dios es verdad y es la verdad. Estas cosas subieron de mi corazón a mi mente cuanto entré por primera vez en la nueva capilla del Colegio Mater Salvatoris de Maracaibo. Un lugar para el recogimiento y la contemplación, pero una contemplación entendida como un mirar con admiración y amor comprometido, en gesto gozoso, abierto a la unión c...

Madre Félix, pedagoga de la contemplación

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  Por Valmore Muñoz Arteaga Profesor del Colegio Mater Salvatoris Maracaibo - Venezuela Escribió Ramón del Valle-Inclán que “Dios es la eterna quietud, y la belleza suprema está en Dios”. Muy probablemente una idea semejante haya impulsado al pensamiento escolástico a inclinar preferentemente al estudio de la belleza inherente a toda criatura, es decir, la belleza trascendental. El universo es bello. Está compuesto de partes distintas, de luces y sombras; pero así como la belleza de un poema puede captarse considerando todos sus versos, de la misma manera, todo en este mundo es bello para quien sabe contemplarlo desde el punto de vista de donde se abarca el todo. Así, en estos términos, lo comprendió San Buenaventura. Todos los seres, cada uno de ellos, cada uno de nosotros, tenemos belleza, porque la belleza es un trascendental: donde hay ser hay belleza. Somos imagen y semejanza de Dios. La Madre Félix, fundadora de la Compañía del Salvador y de los colegios Mater Salvatoris, par...