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Mostrando las entradas etiquetadas como Teología

Kierkegaard, Unamuno y la agonía en el cristianismo

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  La agonía, entendida como angustia espiritual profunda, crisis de identidad y tensión existencial ante el misterio divino, ocupa un lugar central en la experiencia cristiana. En la tradición católica, esta agonía no es mero sufrimiento psicológico, sino un movimiento espiritual hacia la unión con Dios, pasando por la renuncia al yo fragmentado y el consentimiento amoroso a la voluntad divina. Aunque Søren Kierkegaard y Miguel de Unamuno, pensadores existencialistas influenciados por el cristianismo, desarrollan el concepto de agonía como "angustia de la fe" y "sentimiento trágico de la vida", respectivamente, las fuentes católicas disponibles enfatizan su resolución en la esperanza teologal y la cruz de Cristo, evitando el subjetivismo radical. Este artículo examina la agonía desde la doctrina católica, trazando paralelos con estos autores donde las referencias lo permiten, para iluminar su sentido redentor. La agonía como crisis espiritual en la tradición catól...

El concepto del amor en san Francisco de Sales

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Motor fundamental del alma humana, así concibió el amor san Francisco de Sales. En su obra cumbre, el Tratado del Amor de Dios , lo define con una precisión casi psicológica pero profundamente espiritual. Para el Santo de la Amabilidad , el amor es movimiento. No es algo estático; es la inclinación natural del corazón hacia lo que percibe como bueno. «El amor es el primer acto o principio de nuestra vida devota o espiritual, por el cual nos unimos a la bondad de Dios». Sales explica que este movimiento tiene dos fases principales que trabajan en conjunto: Amor de Complacencia es aquel que se deleita en el bien del otro. Amor de Benevolencia es que desea el bien del otro y busca su gloria. Una de las mayores aportaciones de san Francisco de Sales es el concepto de devoción . Para él, la devoción no es rezar mucho o estar en éxtasis, sino simplemente un grado excelso de amor: si el amor es leche, la devoción es la crema . Si el amor es una planta, la devoción es la flor . En sus propi...

El Lenguaje del Cuerpo

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 Por Valmore Muñoz Arteaga El 16 de octubre de 1978, Karol Wojtyla, un cardenal que venía de muy lejos, fue elegido para ocupar la cátedra de San Pedro, asumiendo el nombre de Juan Pablo II y convirtiéndose en el papa número 264 de la Santa Iglesia Católica. Será un papa que traerá una nueva dinámica a la Iglesia y cuyo pontificado tuvo al hombre, su dignidad y sus derechos como temas fundamentales de su pensamiento y acción. En su visión del hombre a la luz de la Palabra divina, abordó temas de importancia suprema para la vida humana, entre ellos, la sexualidad. Ampliamente conocidas son sus catequesis sobre la Teología del Cuerpo que, de alguna manera, son una continuación de las reflexiones que volcó, siendo obispo en Polonia, en los libros Amor y Responsabilidad (1960) y Persona y Acción (1969), además de sus contribuciones al Concilio Vaticano II, cuya impronta se deja sentir en la Constitución Gaudium et Spes. En dichas catequesis, las últimas que sobre el tema del amor human...

Y no lo reconocieron...

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 Por Valmore Muñoz Arteaga Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les apareció y les echó en cara su incredulidad y su dureza de corazón, por no haber creído a quienes le habían visto resucitado La resurrección de Nuestro Señor Jesucristo es el momento crucial de toda la historia del Cristianismo. San Pablo, en su primera Carta a los Corintios afirma que “si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe” (1 Cor 15,14). La trascendencia de este acontecimiento compromete seriamente nuestra fe, ya que se opone de manera radical a todo lo que el ciclo de la vida de la que nos hablan constantemente en la escuela. La resurrección rompe de raíz con toda lógica humana. Muy a pesar de que en nuestra profesión de fe repetimos una y otra vez que creemos en ella, pues creemos en que Cristo así lo hizo, en el fondo, nos resulta perturbadora la idea en cuanto a que, como hemos dicho, rompe con todo principio racional y nos lanza desnudos ...