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Mostrando las entradas etiquetadas como Ser Humano

Carta pública a la Madre Félix

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 Por Valmore Muñoz Arteaga Querida Madre Félix, apóstol de los detalles: ¿Por qué hacer público lo que debe ser privado? Sé muy bien que no te haces esta pregunta, ya que la respuesta quedó clara para ambos en conversación pasada. La hago pública porque, como te comenté, creo que muchas personas pueden hallar algún provecho en estas líneas. Además, cuando escribo, muchas veces termino llegando a conclusiones y aprendizajes que, de otra manera, no podría. Como si, al escribir, indagara profundamente en mis pensamientos, en mi corazón. Escribir es un verdadero viaje hacia mi interior. Hacia lo más profundo del corazón donde se guardan las cosas importantes y entiendo que esa acción de guardar puede resultar, en ciertas ocasiones, inconsciente, no nos damos cuenta o, más bien, no tenemos siempre conciencia, de todo lo que se va reservando en nuestro interior. Justamente, sobre esto último, pueden tratarse estas líneas. Tu vida no fue nada fácil. La vida de cualquier ser humano at...

Sobre la esperanza cristiana

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 Por Valmore Muñoz Arteaga Uno de los aportes más hermosos que nos ha dejado el papa emérito, Benedicto XVI, es su trilogía dedicada a Jesucristo. Cargado de profundidad teológica e histórica, pero, a ratos, de una ternura sublime que casi nos permite acariciar el rostro de la salvación. En una de sus páginas, recoge el momento central de la fe cristiana, momento en el cual Jesús es abrazado en aquel huerto por la más terrible tribulación que significa la última soledad del hombre para decidir tomar parte por los vencidos de la historia. Dios lo eleva por encima de la noche y al hacerlo grita su promesa al hombre, de hecho, con su Hijo la promesa se cumple salvándolo definitivamente de la muerte en la resurrección, allí el pulso vivo de nuestra esperanza. Por ello, San Pablo, en su carta a los romanos, asegura que en esperanza fuimos salvados (8,24). Afirmación que impulsa las líneas de Spe Salvi (2007), segunda encíclica del pontificado de Benedicto XVI, y uno de sus documentos m...

El silencio de Dios. Releyendo a Camus

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 Por Valmore Muñoz Arteaga Al leer la noticia de la muerte de Nietzsche, Joan Maragall, brillante escritor español contemporáneo del filósofo alemán, una fuerte piedad invadió su alma: “la vida y la muerte de este hombre tienen algo de trágico, escribe, algo que espanta y apiada. Nietzsche es un sediento de absoluto, un sediento de Dios; pero no quiso bajarse a beberlo en la fuente de la fe, y murió de sed”. En cierta forma, las líneas de estas palabras de Maragall, me impulsan a recordar a un escritor muy acariciado por mí en mi juventud: Albert Camus, autor al que he vuelto por compromiso docente en el colegio donde laboro y sobre el que Vargas Llosa dice que para comprenderlo hay que considerar siempre su condición de provinciano, de hombre de frontera y de formar parte de las minorías. Hombre sencillo que no sintió mucho afecto por el progreso que venía con el cemento y el asfalto, pues en sus ojos brillaban pletóricas las luces naturales del paisaje campestre. Escritor que cue...

Pañuelos en la Plaza

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 Por Daniel Fernández Un día antes de la partida mi madre había hecho mi torta de frutilla preferida. Esa noche le dije: «Guárdamela en el congelador, que la como el lunes, cuando regrese». Y ahí quedó. Guardadita en la heladera, intacta, porque ella no permitió que nadie la tocara. Cuando regresé el 24 de diciembre, mamá la sacó del freezer y como la cosa más natural del mundo me recordó que tenía el postre servido en la mesa, como yo le había pedido. Mientras lo comía, la observaba y pensaba: ¿qué fue lo que ocurrió, mamá? Así como mi madre siempre estuvo convencida de que estaba vivo, yo estaba completamente seguro de que me salvaría. Mi mujer, que en aquel entonces era mi novia, me decía que venir a hablar con papá la dejaba muy deprimida, porque él insistía con que el avión había pegado contra la cordillera y estábamos todos muertos: «Se les cayó la montaña de nieve encima y no los vamos a encontrar más». Pero, de todas maneras, él colaboró con la esperanza de las mujeres, l...

Educar la interioridad

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Por Valmore Muñoz Arteaga Escribió Antonio Rosmini en su  Introducción a la Filosofía  que más allá de la ciencia hay un mundo real, que se escapa a menudo a los ojos de los científicos y de los filósofos y, en este mundo, vive en gran parte el hombre, que no vive solo de ciencia. Advertía el sacerdote y filósofo italiano lo que la Modernidad y el Positivismo no pudieron, ni quisieron comprender. En los últimos siglos la racionalidad cartesiana y positivista ha ido relegando progresivamente la espiritualidad y todo tipo de racionalidad ajena a la certeza al ámbito de una subjetividad estéril e incluso, en algunos casos, enfermiza. Y aunque el mundo fue desarrollándose a partir del dato cierto y el cálculo, a pesar de ello, comenzaron a proliferar cursos de crecimiento personal, terapias alternativas, técnicas orientales de meditación y nuevas visiones de religiosidad que fueron denunciando la existencia de un vacío que las fórmulas y los números no podían llenar. El ser humano...