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Mostrando las entradas etiquetadas como Fe

Karol Wojtyla y el teatro rapsódico

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Karol Wojtyła, el futuro Juan Pablo II, encontró en el Teatro Rapsódico una forma poderosa de resistencia cultural durante la ocupación nazi de Polonia. Esta iniciativa clandestina no solo preservó la identidad polaca, sino que moldeó profundamente su visión espiritual y artística en la juventud El Teatro Rapsódico se fundó el 22 de agosto de 1941 en Cracovia, impulsado por Karol Wojtyła y su amigo Mieczysław Kotlarczyk, profesor de literatura polaca. Bajo la prohibición nazi de expresiones culturales polacas, operaba en la clandestinidad como acto de protesta espiritual contra el totalitarismo alemán, montando obras de autores románticos como Juliusz Słowacki. La primera representación, Król-Duch (El rey-espíritu), tuvo lugar el 1 de noviembre de 1941, con Wojtyła en el rol protagónico de Boleslao el Temerario, atrayendo a intelectuales y amigos pese al riesgo. Este teatro creó un género dramático único, centrado en la palabra poética y la reflexión profunda más que en escenografía e...

Sobre la esperanza cristiana

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 Por Valmore Muñoz Arteaga Uno de los aportes más hermosos que nos ha dejado el papa emérito, Benedicto XVI, es su trilogía dedicada a Jesucristo. Cargado de profundidad teológica e histórica, pero, a ratos, de una ternura sublime que casi nos permite acariciar el rostro de la salvación. En una de sus páginas, recoge el momento central de la fe cristiana, momento en el cual Jesús es abrazado en aquel huerto por la más terrible tribulación que significa la última soledad del hombre para decidir tomar parte por los vencidos de la historia. Dios lo eleva por encima de la noche y al hacerlo grita su promesa al hombre, de hecho, con su Hijo la promesa se cumple salvándolo definitivamente de la muerte en la resurrección, allí el pulso vivo de nuestra esperanza. Por ello, San Pablo, en su carta a los romanos, asegura que en esperanza fuimos salvados (8,24). Afirmación que impulsa las líneas de Spe Salvi (2007), segunda encíclica del pontificado de Benedicto XVI, y uno de sus documentos m...

¿Cuán grande es tu fe?

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  Por Valmore Muñoz Arteaga Hay un pasaje del Evangelio sobre el cual me gustaría reflexionar en tu compañía. Pensar en voz alta, enmarcando ese pensamiento en el Evangelio según San Mateo 15, 21 – 28. Este da cuenta sobre el encuentro entre Jesucristo y una mujer sin nombre, por lo tanto, sin identidad, una mujer prohibida por la ley, pagana, una mujer sin nombre, una mujer que podrías ser tú o yo. Dice el Evangelio: En aquel tiempo, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel». Ella se acercó y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame». Él le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a lo...

El silencio de Dios. Releyendo a Camus

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 Por Valmore Muñoz Arteaga Al leer la noticia de la muerte de Nietzsche, Joan Maragall, brillante escritor español contemporáneo del filósofo alemán, una fuerte piedad invadió su alma: “la vida y la muerte de este hombre tienen algo de trágico, escribe, algo que espanta y apiada. Nietzsche es un sediento de absoluto, un sediento de Dios; pero no quiso bajarse a beberlo en la fuente de la fe, y murió de sed”. En cierta forma, las líneas de estas palabras de Maragall, me impulsan a recordar a un escritor muy acariciado por mí en mi juventud: Albert Camus, autor al que he vuelto por compromiso docente en el colegio donde laboro y sobre el que Vargas Llosa dice que para comprenderlo hay que considerar siempre su condición de provinciano, de hombre de frontera y de formar parte de las minorías. Hombre sencillo que no sintió mucho afecto por el progreso que venía con el cemento y el asfalto, pues en sus ojos brillaban pletóricas las luces naturales del paisaje campestre. Escritor que cue...