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Mostrando las entradas etiquetadas como Poesía

El aroma de la gracia

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  Estas líneas las tuve pendientes durante varios meses. El pasado Miércoles de Ceniza, mientras caminaba hacia el teatro del colegio para celebrar la misa respectiva, volví a tropezarme con un arbusto, cuyo recuerdo es muy especial para mí. Ya no podía postergarlo más. Sin embargo, no sabía el nombre de aquel arbusto. Le pregunté a Madre Esperanza, pero ella tampoco lo sabía. Tengo un escrito en el tintero sobre él, le dije a la Madre, y me pidió que lo consultara con el jardinero.  Jazmín de Azahar  es su nombre, profesor, me dijo el buen Eddy. Aquí está el artículo. Jazmín de Azahar del colegio Mater Salvatoris El Jazmín de Azahar es un arbusto conocido también como azahar de la India, limonaria o naranjo jazmín, es, como apunté, un arbusto o pequeño árbol perenne, famoso por sus flores blancas altamente perfumadas, similares a los cítricos. Sin embargo, para mí, en especial su perfume, es un camino que me lleva al recuerdo de mi casa y, muy especialmente, de mi mamá ...

Fuego y ceniza. El amor en Lord Byron

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El amor en la obra de George Gordon Byron, Lord Byron, no es un sentimiento estático, sino un campo de batalla. Para el bardo inglés, el amor es la fuerza que define la identidad humana, oscilando entre la luz de la pureza espiritual y el abismo de la culpa. El amor como armonía estética Resulta fascinante cómo en "She Walks in Beauty", Byron —habitualmente el poeta de la tormenta, el exceso y el desafío— se detiene ante un remanso de calma. Lo que planteas toca el núcleo del idealismo romántico , pero podemos profundizar aún más en por qué esta visión es tan atípica y poderosa en su obra. A diferencia de otros poetas que asocian la belleza femenina con la luz radiante del sol o la pureza del blanco, Byron recurre a la noche. Byron no busca la luz cegadora, sino la "oscuridad y la luz" encontrándose en el punto justo. Esto sugiere que el amor no es una ceguera emocional, sino una clarividencia. Para él, la mujer no es bella a pesar de las sombras, sino gracias a e...

Lord Byron entre la culpa, el deseo y la gracia

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  Lord Byron aparece en la historia de la literatura como una figura casi mítica: poeta, viajero, amante, rebelde. Pero visto desde una perspectiva antropológica cristiana , su vida y su obra revelan algo más profundo que el gesto romántico o el escándalo biográfico: muestran el drama de un ser humano desgarrado entre la sed de infinito y la fragilidad moral , entre el deseo de libertad absoluta y la nostalgia —a veces inconsciente— de una redención que nunca terminó de abrazar. I. El hombre: herida, conciencia y deseo George Gordon Byron nació en 1788 marcado por una herida física —su pie deformado— que, desde una lectura antropológica cristiana, puede entenderse no solo como accidente corporal, sino como símbolo temprano de la condición caída . Byron nunca se sintió del todo “en casa” en el mundo. Su cuerpo imperfecto, su infancia inestable, la temprana conciencia de su excepcionalidad intelectual y emocional, lo situaron pronto en el margen: lugar fértil para la poesía, pero ta...

El santo de la Cruz

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  Oh dulcísimo amor de Dios “¡Oh dulcísimo amor de Dios, mal conocido! El que halló sus venas descansó”, escribía San Juan de la Cruz en un grupo de sentencias escritas entre 1578 y 1580 reunidas en lo que terminó llamando Dichos de luz y amor. Sentencias que, según las fuentes, son sus primeros escritos de poderosa fuerza sintética a partir de los cuales germinaría toda su obra posterior. En tiempos en los cuales el ruido y la estridencia han invadido nuestra vida y todos nuestros espacios, ruidos expresados en abominables injusticias y agresiones certeras a los derechos humanos y a la sacralidad de la vida, el gozo infinito que nos reserva la lectura de San Juan de la Cruz nos ayuda a reencontrarnos y reconciliarnos con aquellas dulces ideas que nos tejiera en el alma desde su alma enamorada: “Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son las gentes, los justos son míos, y míos los pecadores; los ángeles son míos, y la Madre de Dios y todas las cosas son mías, y el mismo D...

Entre el tormento y la desesperación, la conversión

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  Por Valmore Muñoz Arteaga En 1942, Viktor Frankl, prestigioso psiquiatra austríaco, fue internado en el campo de concentración de Auschwitz. Espacio terrible, hostil y violento en el cual, hombres sin corazón, tejían con eficacia abrumadora la abolición del hombre, pues no se limitaba solo al exterminio del otro, ya que allí quedaba todo exterminado. Lo decía Confucio en sus Anales: “Quien se pone a trabajar con hilo distinto destruye el tejido completo”. Allí, en medio de las escenas más brutales e inadmisibles, Frankl descubrió el método terapéutico que desarrollaría después de alcanzar su libertad. Entre las penetrantes oscuridades del campo, se tropezó con la experiencia de compartir amarguras con prisioneros que, pese a las espesas y duras condiciones de vida, no perdían la esperanza, todos los días se afianzaban en un motivo por el cual vivir, vivir un día más, y otro, y otro. Eso ayudaba como nada a soportar la violenta cotidianidad del campo. Eso les mantuvo firmes en su ...

El misterio de la creación artística

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 Por Stefan Zweig De todos los misterios del universo, ninguno más profundo que el de la creación. Nuestro espíritu humano es capaz de comprender cualquier desarrollo o transformación de la materia. Pero cada vez que surge algo que antes no había existido −cuando nace un niño o, de la noche a la mañana, germina una plantita entre grumos de tierra− nos vence la sensación de que ha acontecido algo sobrenatural, de que ha estado obrando una fuerza sobrehumana, divina. Y nuestro respeto llega a su máximo, casi diría, se torna religioso, cuando aquello que aparece de repente no es cosa perecedera. Cuando no se desvanece como una flor, ni fallece como el hombre, sino que tiene fuerza para sobrevivir a nuestra propia época y a todos los tiempos por venir −la fuerza de durar eternamente, como el cielo, la tierra y el mar, el sol, la luna y las estrellas, que no son creaciones del hombre, sino de Dios. A veces nos es dado asistir a ese milagro, y nos es dado en una esfera sola: en la del ...