Dark Academia

 


Dead Poets Society (La sociedad de los poetas muertos, 1989) es, sin duda, un clásico del cine contemporáneo. Ambientada en una estricta academia preparatoria masculina en los años 50, sigue a un grupo de alumnos inspirados por un profesor de literatura poco convencional. El conflicto entre la tradición y la libre expresión, la lectura de poesía en cuevas secretas y la tragedia derivada de las altas expectativas académicas son los elementos clave de la historia. Sin embargo, no vamos a adentrarnos en ella, más bien, la hemos tomado como punto de partida para desarrollar algunas ideas acerca de una subcultura estética y literaria que glorifica la educación superior, las artes liberales, la literatura clásica y una búsqueda casi obsesiva del conocimiento, todo envuelto en una atmósfera melancólica, gótica y académica. Esta subcultura lleva por nombre Dark Academia.

Podemos definirla como una estética y un subgénero literario que idealiza la vida estudiantil en instituciones de élite (como Oxford, Cambridge o las universidades de la Ivy League). Visualmente, se reconoce por el uso de bibliotecas antiguas, luz de velas, caligrafía, café frío, museos y una vestimenta inspirada en los uniformes escolares de los años 30 y 40 (tweed, blazers, gabardinas). El término Dark proviene de los temas que suele explorar: muerte, tragedia, obsesión, decadencia moral y misterios sin resolver.

Aunque sus raíces estéticas son centenarias, el Dark Academia como movimiento moderno nació en redes sociales. El género no va a situarse en un periodo de tiempo específico, aunque suele estar impregnado de una energía nostálgica que evoca vagamente el pasado o, en ocasiones, lo eterno. Esta ambigüedad temporal se debe a que se centra en instituciones muy antiguas que parecen resistir el paso del tiempo. Nació como tal en Tumblr alrededor de 2015, aunque se popularizó masivamente en redes sociales como Instagram y TikTok a finales de la década de 2010 y, especialmente, durante la pandemia de 2020. Muchos estudiantes, encerrados en sus casas, recurrieron a esta estética para romantizar el estudio a distancia y darle un sentido místico a la soledad del aprendizaje.

La publicación de El secreto (The Secret History) de Donna Tartt en 1992 se considera el texto fundacional. Primera novela de, en la cual une la tensión de la novela psicológica, el ritmo de un thriller y la crónica de una juventud que pide demasiado a la vida sin saber bien qué entregar a cambio. El resultado es una obra que algunos cuentan entre las mejores del siglo XX. La historia narra cómo un grupo exclusivo de seis estudiantes de clásicos en una universidad de Nueva Inglaterra se desmorona tras asesinar a uno de sus propios amigos. Richard Papen, el narrador, relata cómo la búsqueda de belleza y elitismo los lleva a cometer un crimen y a enfrentar las terroríficas consecuencias morales y psicológicas del mismo.

La literatura de este género suele girar en torno a cierta temática muy puntual. La búsqueda del conocimiento prohibido. Existe en los protagonistas el deseo de saber algo que el resto del mundo ignora, a menudo con consecuencias desastrosas. Estos estudiantes suelen ser grupos cerrados de amigos, sociedades secretas o círculos de estudio que se sienten superiores al resto. La fatalidad de personajes cuya pasión intelectual los lleva a la autodestrucción o al crimen. Existe muy claramente en sus líneas una fascinación por la ruina, el pasado y la muerte (el concepto de memento mori). El concepto de la amistad suele ser presentado desde la obsesión y el romance trágico.

Existen una serie de autores contemporáneos que definen el género y clásicos que la comunidad ha adoptado. Entre los primeros, podemos resaltar, claro está, a Donna Tartt, quien creó el arquetipo de estudiantes de clásicos involucrados en un asesinato. M.L. Rio que explora la obsesión con Shakespeare y la delgada línea entre la actuación y la realidad. Dos clásicos adoptados son Mary Shelley que, con su Frankenstein, les brinda el máximo ejemplo de la curiosidad científica que termina en tragedia. Por otro lado, tenemos a Oscar Wilde que, con su Retrato de Dorian Grey, les brinda un camino para la exploración del esteticismo, la moralidad y la decadencia.

La Dark Academia promueve una serie de valores como el intelectualismo, a través del interés por la lectura de los clásicos, el aprendizaje de lenguas muertas (latín, griego) y el pensamiento crítico. La idea de que aprender es un fin en sí mismo, no solo un medio para obtener un empleo. Una mirada nostálgica y respetuosa hacia el patrimonio cultural de la humanidad por medio del profundo aprecio por la historia y el arte. Una llamativa valoración de la soledad productiva y la reflexión profunda.

Sin embargo, no todo es poesía. La Dark Academia tiene sus zonas grises. Históricamente se ha centrado casi exclusivamente en la cultura occidental y blanca, ignorando otras tradiciones académicas, aunque esto parece estar cambiando con el Global Dark Academia. A veces glorifica el agotamiento, el insomnio por estudiar, el consumo excesivo de alcohol y la depresión como señales de genio. Puede promover la idea de que solo la educación privada y costosa tiene valor estético o intelectual. El peligro de parecer intelectual comprando libros viejos para la foto sin realmente leerlos o entenderlos.

El Dark Academia es un refugio para quienes encuentran belleza en lo antiguo y lo profundo. Es un recordatorio de que el conocimiento puede ser apasionante y peligroso a la vez. Si bien debemos ser críticos con su falta de diversidad y su tendencia a romantizar hábitos poco saludables, su éxito demuestra un deseo genuino de las nuevas generaciones por conectar con la cultura, la pausa y el pensamiento profundo en un mundo digital que a menudo es superficial y acelerado. Paz y Bien, a mayor gloria de Dios.


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