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VENUS CON AMOR Y MUSICA. Fragmento de El Elogio de la Madrastra. Por Mario Vargas Llosa

Ella es Venus, la italiana, la hija de Jú­piter, la hermana de Afrodita la griega. El tañedor del órgano le da lecciones de mú­sica. Yo me llamo Amor. Pequeñín, blando, rosáceo y alado, tengo mil años de edad y soy casto como una libélula. El ciervo, el pavo real y el venado que se divisan por la ventana están tan vivos como la pareja de amantes enlazados que pasean a la sombra de los árboles de la alameda. En cambio, el sátiro de la fuente en cuya testa surte agua cristalina de una jofaina de alabastro, no lo está: es un pedazo de mármol toscano que un hábil artista venido del sur de Francia modeló. También nosotros tres estamos vivos y despiertos como el arroyo que baja de la montaña cantando entre las piedras o como la algarabía de los loros que vendió a don Rigoberto, nuestro señor, un mercader del África. (Los cautivos animales se aburren ahora en una jaula del jardín.) Ha comen­zado el crepúsculo y pronto caerá la noche. Cuando ella llegue con sus andrajos plomi­zo...

LA NARRATIVA PERUANA DESPUES DE MARIO VARGAS LLOSA. Por Gustavo Faverón Patriau

Las señales que colocó Vargas Llosa en la ruta de nuestra narrativa contemporánea fueron cruciales y, en cierto sentido, definitivas: difícilmente nuestros escritores más allá de pasajeros arrebatos de etnicismo, o de los achaques chauvinistas que asomen la cabeza de vez en cuando volverán a la premodernidad que signó nuestra novela antes de la publicación de La ciudad y los perros. Si algunas huellas de Vargas Llosa habrán de resultar indelebles en esta aún naciente tradición narrativa peruana, ellas serán las lecciones cosmopolitas, la abolición de los remanentes de provincianismo, el reconocimiento de la literatura universal como una marea en la que podemos integrarnos y de la cual podemos ser parte; todo ello, en fin, bajo la forma de una certeza: la creencia de que el mundo interior de un autor puede estar ligado de modo tan cerval a su tierra y a la historia de su tierra como a la imaginación y a los paisajes íntimos de otros escritores en cualquier otra latitud, en cualquier otr...

IMPOTENCIA. Por Jaime Bayly

Ningún hombre está preparado para volverse impotente a los cuarenta y tres años. Yo ciertamente no lo estaba. Desde que hace unos meses empecé a tomar pastillas para dormir y antidepresivos, advertí que mi apetito sexual menguaba, declinaba, se extinguía. No lo noté porque alguien intentara hacer el amor conmigo, pues vivo solo la mayor parte del tiempo y así es como deseo vivir hasta que muera, sino porque, como consecuencia de los trastornos que dichas pastillas provocaron en mi organismo, interrumpí un hábito que hasta entonces había practicado -con perdón de mi madre- religiosamente: masturbarme todas las noches, después de leer, antes de dormir, menos por lujuria o excitación que como una técnica relajante que me indujera al sueño. Lo hacía siempre con las luces apagadas para evitar el disgusto de ver la flacidez decadente de mi cuerpo y solía pensar en Martín, un joven argentino que me ama obstinadamente a pesar de que le he dicho con crueldad que quiero vivir solo, y a veces pen...

EL PERRO ANDALUZ. Por Francisco Umbral

Un perro andaluz, la famosa película surrealista de Salvador Dalí y Luis Buñuel, se echó a la calle tal que ayer en Andalucía y empezó a morder con mordiscos de silencio al personal de las colas, lo cual que en poco tiempo nos quedamos sin votación en Andalucía, salvo el señor Chaves, que dio el semblante porque tiene mucho. Andalucía, tan española, tiene algo misterioso, del faralae a la entrepierna. Una vez, visitando a Pemán en su casa de Jerez de la Frontera, vi que sobre la mesa del despacho y junto a la foto de Cristo tenía el escritor español una foto de Cocteau, que era su devoción europea y laica. Todo eso es bueno para la universalización de nuestro catolicismo gótico. Pero luego va el pueblo andaluz, se echa a la calle, empieza a morder y mete a la gente en casa. La martingala de los Estatutos es una cosa que sólo reúne fanáticos y nacionalistas, pero Andalucía quiere estar en Sevilla, que como ya decía el viejo maestro don Juan Belmonte, «Sevilla está donde tiene que estar»...

SI YO FUESE DIOS PARABA EL SOL SOBRE LISBOA. Por Antonio Lobo Antunes

Este mes de septiembre, el mes de mi cumpleaños, me ha costado. Me hago preguntas sobre preguntas acerca de mí mismo y de la angustia del sentido de la vida, y de la forma cómo me relaciono con ella. Lo que puedo hacer o debo hacer. Sale un libro ahora, trabajo en otro: ¿y después? ¿Qué significa eso para mí? Mis defectos aparecen de forma mucho más clara y dolorosa. No sólo mis defectos: mis insuficiencias, mis errores. Siempre pensé que un libro salvaba todo: no salva. No obstante, sigo escribiendo como si ese acto contuviese en sí mi salvación. Sé bien que llegará el momento en que los libros de por sí contarán, porque yo, en cuanto persona, no tengo ninguna importancia, a veces ni siquiera para mí mismo. Me veo de forma cada vez más distanciada y sin indulgencia. Lo mejor que me ha quedado: la certeza de haber fallado. ¿En qué? No estoy deprimido. No tengo tiempo para depresiones. Soy apenas un hombre, delante de su espejo interior, que no le gusta lo que ve. ¿Qué podía haber hecho...

LA LITERATURA SE OPONE A LA REALIDAD. Entrevista a Ricardo Piglia por Rosa Mora

Barcelona. Ricardo Piglia (Adrogué, Buenos Aires, 1940), narrador, ensayista, guionista, publicó en 1980 su primera novela, Respiración artificial. Fue una revelación y la crítica proclamó que era una forma muy novedosa de contar. Con el pasado y el exilio como ejes podía tomarse por una novela negra, pero en realidad era una reflexión sobre Argentina, sobre los vencedores que escriben la historia y los vencidos que la cuentan. En España la sacó RBA en 1996, pero pasó inadvertida. El descubrimiento español de Piglia llegó en 2000, cuando aparecieron simultánemente tres libros: Prisión perpetua (Lengua de Trapo), Plata quemada (Anagrama) y Crítica y ficción (Anagrama). Al año siguiente esta editorial recuperó Respiración artificial, y hace poco ha sacado el libro de relatos Nombre falso, un excelente ejemplo de la narrativa de Piglia, en la que mezcla todos los géneros y en la que cuenta historias deslumbrantes. Piglia ha pasado fugazmente por Barcelona para grabar un programa de televi...

NAZISMO Y COMUNISMO. Por Tzvetan Todorov

El mero empleo de los términos «totalitario» y «totalitarismo» implica que pertenecen a una sola familia algunos Estados históricamente distin­tos y que son percibidos, ellos mismos, como opuestos entre sí. La ex­tensión de los regímenes así comparados sigue siendo, al mismo tiempo, objeto de debate: ¿se trata, por un lado, del comunismo, o de su variante rusa, el bolchevismo, aunque éste pudo ser exportado a continuación, o del estalinismo, su período más intenso? Y, por el otro lado, ¿nos las ve­mos sólo con el nazismo o debemos incluirle en la familia, más extensa, de los fascismos? Y, si es así, ¿tiene ésta más miembros aparte de Alema­nia e Italia, por ejemplo España? Sea cual sea la respuesta dada a estas preguntas, el propio hecho de comparar y relacionar nazismo y comunismo suscita, hoy aún, vivas re­sistencias. Hay varias razones para ello. La primera nada tiene que ver con el análisis político: procede del desagrado que nace en cada uno de nosotros cuando n...