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POEMAS DE OLIVERIO GIRONDO

DICOTOMÍA INCRUENTA Siempre llega mi mano más tarde que otra mano que se mezcla a la mía y forman una mano. Cuando voy a sentarme advierto que mi cuerpo se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse adonde yo me siento. Y en el preciso instante de entrar en una casa, descubro que ya estaba antes de haber llegado. Por eso es muy posible que no asista a mi entierro, y que mientras me rieguen de lugares comunes, ya me encuentre en la tumba, vestido de esqueleto, bostezando los tópicos y los llantos fingidos. LLORAR A LÁGRIMA VIVA... Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando. Llorar como un cacuy , como un...

Lobo Antunes:«Hago novela porque no sé hacer poesía»

BORJA HERMOSO. Enviado especial LISBOA .- Será porque el sol derritiendo Lisboa en tardes de mayo permite un número razonable de sueños, pero aquel viernes, hablando con António Lobo Antunes , olía a infancia rescatada, amores peligrosos y alcanfor de casa encantada en las calles traseras a la Avenida da Liberdade . En una de esas calles, Rúa Gonçalves Crespo, en un estudio de pintor escondido tras un banal portón metálico de garaje, algunos de esos sueños se configuran y se transfiguran cada tarde a medida que el viejo alquimista de Benfica va manchando el folio blanco con tinta de bolígrafo azul y caligrafía de colegial aplicado. De ese bolígrafo y de esos folios han salido embriagadoras flores de ruina en forma de libros con títulos como Tratado de las pasiones del alma, El orden natural de las cosas, La muerte de Carlos Gardel , Manual de inquisidores, Esplendor de Portugal y Exhortación a los cocodrilos, todos editados en España por Siruela . Ahora, la editorial incorpora u...

EL ESCRITOR Y EL PAYASO. Por Jaime Bayly

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Conocí a Mario Vargas Llosa en un chifa de Miraflores un sábado que Arturo Salazar, entonces director de La Prensa, decidió reunir a sus jóvenes turcos con el gran escritor. Era 1982 y Mario llevaba bigotes, era muy serio y hablaba mucho, en un tono que te replegaba al silencio. Ya era una gloria literaria. Yo tenía entonces 17 años y me dediqué a comer arroz chaufa y tratar de entender aquello de lo que se hablaba, que me resultaba esquivo. En algún momento Mario me dijo que había leído un reportaje mío sobre los intelectuales de izquierda que vivían cínicamente de la caridad capitalista. Me dejó muy contento.Pero me sorprendió su bigote y su extrema locuacidad en tono papal. Luego me hice amigo de Álvaro, su hijo mayor, que llegó un día a La Prensa, enjuto y barbudo, con un artículo defendiendo a los sandinistas y contando que había abandonado la universidad de Princeton para ser periodista en Lima. Nos hicimos amigos. Teníamos casi la misma edad, él apenas unos meses más joven que y...

CAFÉ CON SHANDY II. Por Michelle Ovalles, Oscar Tarre y Nadim El Maaz

El documental gira en torno a una entrevista que le hace Juan Villoro a Enrique Vila-Matas en un café de Barcelona. En la entrevista, que parecía no más una conversación amigable entre dos escritores, se hablaron de temas como la crítica literaria, la realidad y la ficción, el falso erudismo, entre otras cosas. Al comienzo de la conversación Vila-Matas señala que a él le gusta crear anécdotas sobre algo que ya ha leído, es decir, parte de su inspiración viene de otros libros. A lo mejor es por esto que Villoro dice que su forma de escribir es un tanto juguetona y extrovertida. Vila-Matas dijo que prefiere leer el ensayo y la poesía a la novela y comentó que la literatura no es más que inventar una vida que bien podría ser tuya o crear una vida doble, y que sólo vivimos nuestra vida a medida que la vamos leyendo, entendiéndola y trascendiéndola. Luego Villoro y Vila-Matas hablan de Ricardo Piglia, escritor que dice Vila-Matas que influyó mucho en él y hablan de uno de sus libros y de q...

LA MALETA DE BURDEOS. Por Enrique Vila Matas

1 - Desde hace unas semanas, Air France tiene un vuelo que va de Nueva York a Lyón, y allí enlaza con Burdeos. Al partir, temo que sean demasiadas horas, pero el viaje acaba resultando cómodo, no demasiado cansado. Llego a Burdeos en un día de otoño soleado y de cielo muy azul, casi irreal, perfecto. Un taxi me deja en el casco antiguo, en la rue de Temple, frente al Grand Hotel Français. El nombre es totalmente engañoso. Puede que tuviera un cierto esplendor en otra época, pero actualmente está en franca decadencia, no llega en realidad a hotel de tres estrellas. En todo caso, mantienen el tipo, guardan las formas. En recepción, por ejemplo, actúan como si fuera el Ritz. Este Grand Hotel funciona como una metáfora de la Francia actual. Se conservan las apariencias y los aires de grandeza, aunque hay indicios de que todo podría estar ya desmoronándose. Me entregan con gran profesionalidad la tarjeta electrónica de la habitación 304, subo en el estrecho ascensor. El cuarto lo acaban de ...

CAFÉ CON SHANDY. Por Virginia Atencio, Maximilian Berger y Clarisa Tavolieri

En la entrevista realizada a Vila – Matas, pudimos notar que los temas centrales eran La Literatura y la crítica a la misma. Vila – Matas nos dice que cuando se tiene un padecimiento, se tiene una opinión propia y que al leer se arma y desarma un pensamiento sobre lo que se escribe; sus historias se caracterizan mayormente por ser anécdotas. Cada escritor tiene sus cábalas, métodos, fetichismos y tienen tendencias a hacer lo que hacen otros autores. Cuando leemos una novela los personajes nos pueden distraer o paralizar, ya que cuando nos enfocamos en lo que es un personaje tendemos mucho a querer saber más sobre él y nos olvidamos de los demás. Un autor debe estar dispuesto a una crítica, ya sea positiva o negativa y debe saber aceptarla con madurez, ya que cada persona tiene una opinión distina a otra; si todos tuviésemos la misma forma de pensar sería aburrido. Cuando se deja de escribir se sigue soñando con aquello que se solía hacer, porque la mente se acostumbra al hábito de crea...

ME SENTÉ Y LLORÉ. Por Enrique Vila Matas

Me preguntaron si era fácil distinguir entre una buena novela y una que no lo era, y dije que bastaba con examinar cuáles eran sus relaciones con las altas ventanas de la poesía. Precisé que hablaba de sutiles conexiones con la poesía y en ningún caso de lo antagónico: novelas escritas por poetas a base de prosa poética, algo absolutamente a evitar cuando se trata de una novela. "Querido Friedrich, el mundo todavía es falso, cruel y bello...", escribe Charles Simic, escritor yugoslavo de Nueva York que enlaza con originalidad el surrealismo, la metafísica y los mitos primitivos. Para él, la imaginación no es un alejamiento de la realidad, sino la llave idónea para acceder al mapa de estrellas de nuestras paredes interiores. Hablé ese día de la filosofía poética de Simic y de la necesidad de que la novela no pierda las sutiles conexiones con la alta poesía. Y, muy poco después, sentí deseos de convertirme allí mismo en el título de una novela de Elizabeth Smart, En Grand Centr...