sábado, 20 de diciembre de 2008

BOLAÑO ¿CIVILIZACIÓN O BARBARIE? Por Luis Alejandro Nitrihual Valdebenito*

*Universidad de la Frontera. Temuco - Chile
Resumen: Este trabajo presenta un análisis del cuento de Roberto Bolaño: El Gaucho Insufrible. El objetivo es mostrar cómo el autor reescribe un tema de larga data en las letras latinoamericanas, el tópico civilización-barbarie, pero produciendo una actualidad vital.
Palabras clave: Bolaño, Civilización, Barbarie, El Gaucho Insufrible
Abstract: Bolaño: civilization-barbarism? El Gaucho Insufrible: rewriting of the concept civililization-barbarism: This article analyze the tale “El Gaucho Insufrible” by Roberto Bolaño. This work show as the author rewriting the latinamerica`s concept of civilitation-barbarism, but with prensent time.
Keywords: Bolaño, Civilization, Barbarism, El Gaucho Insufrible.

0.- Actualidad de la obra de Bolaño
Roberto Bolaño es un nombre que apareció en el mundo de la literatura chilena, y por qué no universal, para quedarse de manera permanente. El escritor chileno se ganó un cupo entre los más grandes autores con una obra sólida, con una escritura propositiva, sugerente y variada, que recorre la poesía, ensayo, cuento y novela.
No hay duda que es un poeta, y el mismo se consideraba de este modo, pero al igual que uno de sus escritores admirados y odiados [1], Jorge Luis Borges, se hizo conocido por su prosa, que le trajo tantas alegrías que ya no pudo dejar de continuar en la senda prosística. Todo su ideolecto de autor está nutrido por la poesía, en una simbiosis transtextual que va desde la aparición de la poesía como motor generador del universo narrado, tal es el caso de Los Detectives Salvajes, realizando citaciones de autores admirados o creando poesía dentro de novelas y cuentos. Lo cierto es que su prosa, es especialmente rica en esa heterogeidad de géneros.
Cuando el 2003 Roberto Bolaño dejó de existir hubo un reconocimiento unánime en torno a su obra, sus detractores y seguidores concordaron en calificar su obra como una de las más importantes de las últimas décadas, de ahí la vigencia de estudiarla.
Tiende a reconocerse que su cumbre como escritor se debió a la publicación de Los Detectives Salvaje (1998) que fue merecedora de la XI versión del Premio Internacional Rómulo Gallegos de Novela. Se trata de una obra fantástica, tan imaginaria como la realidad borgeana, una escritura fascinante y que lo lanzó de golpe al lugar de los escritores latinoamericanos de mayor peso y porvenir.
La literatura nazi en América (1996) se inscribe, igual como Los Detectives Salvajes, en la tradición borgeana de Historia de la eternidad, donde la realidad se funde con la ficción. La obra del mismo Borges es un juego especular y Bolaño, como su hijo pródigo, la revive de manera colosal. La especial relación que Bolaño tenía con Borges [2] se puede intuir desde la obra misma, que revive un estilo cargado de búsquedas filosóficas. De algún modo el "hombre libro" que fue Borges y que lo llevaba a plantearse no sólo escritura sobre temas precisos, sino escritura sobre la literatura misma (autoreflexión) y sobre los escritores (imaginarios y reales), fue también el norte del escritor chileno. Por otro lado, el humor borgeano, tanto dentro del texto como en la vida cotidiana, es patente en Bolaño [3].
Es evidente la relación intertextual de Bolaño con la tradición de Hernández, Sarmiento y Borges. Con una actualidad notable, que le confiere frescura, revive el tema de la civilización barbarie-, tan patente en la literatura latinoamericana.

1.- Roberto Bolaño: la reescritura como actualización discreta
“El Gaucho Insufrible”, es el cuento que da nombre al libro del 2002 de Roberto Bolaño, en este se cuenta la historia de Héctor Pereda, un abogado argentino intachable (situación que el narrador indica como poco habitual en la Argentina de esos años) que tiene dos hijos: el Bebe y la Cuca Pereda, que son criados de la mejor manera posible y por ello son jóvenes “felices” que luego de unos años hacen su vida: el Bebe se transforma en escritor de fama latinoamericana y la Cuca se instala en Río de Janeiro.
Hubo una señora Pereda, que de soltera tuvo el apellido Hirschman y que falleció joven y dejó al joven abogado viudo y siendo el “soltero deseado” en su época de gloria. La soledad de Pereda se incrementa cuando también el Bebe, su hijo menor, decide marcharse a EEUU. En su soledad, y para matar el tiempo, decide dedicarse a ordenar su biblioteca. Cuando Bebe regresa, al verlo tan abandonado, decide llevarlo a sus reuniones y cafés literarios, en donde Pereda se siente un bicho extraño, pues: “Para él, los mejores escritores de Argentina eran Borges y su hijo, y todo lo que se añadiera al respecto sobraba.” (las citas del cuento de Bolaño están en cursiva)
Pero si bien la literatura no era uno de sus temas favoritos, cuando hablaban de política su cuerpo se estremecía. Sus hábitos cambiaron desde el momento en que se sintió atraído por las tertulias, se levantaba temprano y en su biblioteca buscaba algo que no sabía qué era. “Se pasaba las mañanas leyendo”. Incluso sus hábitos higiénicos cambiaron. Es más, destaca el narrador, “Un día se fue a leer el periódico a un parque sin ponerse corbata”.
Hasta que un día Pereda se levantó y tuvo la certidumbre de qué algo ocurría en la Argentina. Almorzó con un par de amigos y no paraba de reírse como loco. Le preguntaron que le hacía tanta gracia. Pereda sentenció que Buenos Aires se hundía.
Tal como dijo sucedió y comenzó el caos en la ciudad. Participó en los cacerolazos y las protestas contra el corralito, hasta que un día aviso que se iría a vivir a la estancia del sur. Subió a un tren y en un viaje monótono fue cruzando la pampa. “Luego el tren empezó a rodar por la pampa y el abogado juntó la frente al cristal frío de la ventana y se quedó dormido”. Cuando despertó, observó por la ventana que la pampa estaba plagada de conejos. En Capitán Jourdan, se bajó para tomar camino hacia su estancia, llamada “Álamo Negro”. Mientras estaba sentado en la estación recordó el cuento El Sur de Borges y sus ojos se llenaron de lágrimas.
Cuando llegó a su estancia todo estaba en ruinas y tuvo que contratar peones, que luego se convirtieron en sus amigos, para reconstruirla y hacerla habitable. Fue a la ferretería de Capitán Jourdan para comprar lo necesario y le preguntó al indio que atendía dónde podía encontrar caballos, este le contestó que ya no había en la zona, pero que un tal don Dulce, tenía uno para la venta. Efectivamente don Dulce le vendió un caballo que tenía y que no ocupaba pues viajaba en Jeep.
Desde su llegada, Pereda comienza un viaje al pasado, busca caballos, animales para domar, peleas a cuchillo, pero ya todo es distinto. En su lugar hay conejos que plagan la pampa y sirven de alimento a los gauchos, que ya no están dispuestos a pelear por honor.
Una tarde recibe una carta del Bebe donde le indica que debe ir a Buenos Aires para firmar los papeles de la venta de su casa. A los dos días parte. Una vez en Buenos Aires decide ir a buscar a su hijo al café donde se reúnen los escritores. Lo encuentra presidiendo una reunión. En la misma mesa, uno de los tipos se unta las narices con cocaína. Pereda lo mira fijo y este reacciona con furia. Pereda saca su cuchillo y lo pincha en la ingle, ante la sorpresa de todo el mundo. En el acto, Pereda desaparece y decide volver a la pampa.

2.- Marco general para entender lo barbaro y lo civilizado.
La literatura latinoamericana ha revivido constantemente la dualidad civilización-barbarie. Rómulo Gallejos en Venezuela con Doña Bárbara presenta a un personaje como Santos Luzardo que intenta civilizar la sabana. La metáfora de Gallejos es notable pues se trata de colocar cercos en la sabana, y entonces el cerco se traduce en justicia, cultura, civilidad, etc.
En Chile, Lautaro Yankas -entre otros- propone la lucha entre el indio borracho y un patrón que desea sus tierras para cultivarlas y para ello asesina; es el paso implacable de la civilización. Jorge Icaza en Ecuador con su libro Guasipungo coloca a los indios en igual situación de decadencia para finalmente eliminarlos.
En argentina, el Facundo de Sarmiento, propone la lucha entre la barbarie de la pampa, que se encarna en los caudillos, y la civilización de Buenos Aires. Es en esa pugna campo-ciudad que el proyecto sarmientino tiene ribetes político-ideológicos de carácter ensayístico.
Es posible constatar que desde principio de siglo XIX los escritores comienzan a escribir sobre la pugna entre lo barbaro y lo civilizado. Muchas veces, como en el caso de Hernández, se trata de hacer homenaje a ese hombre:
“que vive inserto en esa planicie abisal -el gaucho-, es un ser humano conformado con y frente a la naturaleza” (Diaz-Plaja, 1970: 113)
Diaz-Plaja señala que desde 1806 logra precisarse un regreso a lo popular, con la publicación, por parte del sacerdote Pantaleón Rivarole de sus largos romances: A la gloriosa Reconquista y A la gloriosa defensa de Buenos Aires. La cumbre más alta de esta literatura popular se encuentra en Martín Fierro y su explicación más clara en Facundo.
Se trata, no sólo de revivir lo popular como señala Diaz-Plaja, también de presentar la lucha entre el barbaro, representado por todo lo popular (incluido lo indígena) y el mundo moderno, que avanza sin piedad. La tensión entre estos dos polos de la realidad se eleva como una lucha mayor por la construcción de una “nación civilizada”.
La barbarie será lo natural, lo autóctono, el elemento a vencer. La lucha será en todos los frentes, desde la escuela, la iglesia y la guerra. Por su parte, el elemento civilizado será esa cultura que debe llegar a todo lados y la escritura servirá para reforzar esta situación.
“La escritura en este marco se asume como praxis político-cultural en cuyo proceso de desarrollo, en la medida en que se “cubre” la realidad con el modelo de la “barbarie”, los escritores del siglo XIX la “descubren” como una realidad propia que debe ser transformada” (Moyano, 2003: 2)
El caso de Bolaño, con “El Gaucho Insufrible”, se inscribe en un linea diferente, aunque reviviendo el viejo tópico civilización-barbarie. Para ello, Bolaño hace uso, quizás por su afinidad con Jorge Luis Borges de la historia argentina y no de la lucha de su natal país Chile. Creo que esto no es para nada casual y se advierte un fuerte carácter intertextual
“Recordó, como era invitable, el cuento El Sur, de Borges, y tras imaginarse la pulpería de los parrafos finales los ojos se le humedecieron”.
Ahora bien, el cuento bolañiano presenta una revisión, a modo de homenaje explícito al cuento “El Sur”, pero lo hace desde una visión actual, totalmente contextual. No se trata de revivir la vieja lucha entre pampa y ciudad (aunque lo hace de alguna manera) sino de constatar una realidad latinoamericana actual.
Como reescritura de El Sur borgeano, El Gaucho Insufrible no presenta una resolución final en torno a los opuestos vida/muerte. Se pasa de un primer estado de desencanto con la vida, manifiesto en su trabajo rutinario de abogado o en su vida sentimental truncada con la muerte de la esposa, a un estado final también de desencanto, con la vuelta al sur, que ya no es el sitio borgeano anhelado sino un lugar fantasmagórico.

3.- Algunos elementos del mundo desencantado de Bolaño.
Patéticamente, Bolaño nos describe el mismo mundo que Borges en “El Sur” y también el de Hernández con Martín Fierro, se muestra la dicotomía entre la cultura propia y la ajena, lo europeo y lo argentino (léase también como lo latinoamericano), ¿En esa pugna quién triunfará?. La conclusión es que hemos sido criados por una madre postiza, y por eso no hemos resuelto nuestros conflictos de hijos huérfanos. No triunfa “una solución” como en Borges sino el eterno conflicto, los Cien Años de Soledad a que estamos condenados.
El mismo argumento es expuesto por Bolaño, pero aprovechando la coyuntura social de Argentina en el año 2000. En una parte de El Gaucho Insufrible, el narrador nos recuerda: “Argentina es una novela, les decía, por lo tanto es falsa o por lo menos mentirosa”. Buenos Aires es tierra de ladrones, es similar al infierno, dice más adelante. Recordemos que también Sarmiento nos propone un Buenos Aires convulsionado, donde si bien reina lo europeo surge lo caudillesco, lo terrible.
En este sentido, Bolaño propone incialmente la distinción entre ciudad-pampa, clásica en Hernández, Sarmiento y Borges, pero al poco andar, el cuento muestra una situación de hibridez (Canclini, 1998) característica en una cultura actual. Pereda es un caso perdido, un caso quijotesco, revive un mundo de libros, esto queda claro cuando el narrador señala:
“Empezó a levantarse temprano y a buscar en los viejos libros de su biblioteca algo que ni el mismo sabía qué era. Se pasaba las mañanas leyendo”
Ante un mundo acabado, con una vida hecha, Pereda habita el mundo gauchesco. Se trata de un mundo en el que lo infinito se abre ante sus ojos. Las lecturas de Pereda pueden ser, sin duda, la propia historia argentina y el mismo Facundo de Sarmiento, se trata de una historia cíclica y que le hace prever que el desastre de la república se viene encima y finalmente sucede como él lo pronostica.
Entiende Pereda, que no posible habitar Buenos Aires, pues se trata de un mundo pervertido y que ha caido en el caos:
“Cuando el presidente renunció, Pereda participó de la cacerolada”
“Buenos Aires se pudre, les dijo, yo me voy a la estancia”
Para Pereda, Buenos Aires es el infierno. Pongamos atención en que es lo mismo que piensa Dahlmann cuando está postrado en su habitación: “Dahlmann los oía con una especie de débil estupor y le maravillaba que no supieran que estaba en el infierno” (Borges: El Sur) Tenemos como conclusión que ambos autores nos presentan a Buenos Aires como lo pasajero y efímero, lo doloroso para Dahlmann, lo insoportable para Pereda.
La dualidad nos recuerda que si Buenos Aires es lo aparente, entonces la pampa es lo eterno. Así lo explicita el narrador en El Gaucho: “La pampa, en cambio, era lo eterno. Un camposanto sin límites es lo más parecido que uno puede hallar”. Bolaño, al contrario de lo que hace Borges, nos presenta en todo momento un mundo pervertido. Mientras en Borges, el Sur es un modo de liberación y de llegada a un pasado glorioso, Bolaño hace llegar a Pereda a un mundo que ha perdido la magia.
El mundo que propone Bolaño es un mundo actual, un mundo en el que no puede habitarse “El Sur” borgeano o la pampa de Hernández. Bolaño no intenta revivir el sur perdido, como sí lo hace Borges y como lo constata Sarmiento.
El gauchaje no existe más que como mundo de figuras literarias, es sólo la posibilidad de habitar un universo simbólico. El mundo que debía ser agreste y de naturaleza indómita es un híbrido que se las arregla apenas para sobrevivir. Pero Pereda es un verdadero Quijote, realiza un recorrido hacia el mundo del Gaucho, revive las tradiciones.
“Pereda mataba el tiempo contándoles aventuras que sólo habían sucedido en su imaginación”.
“Apúntelo a mi cuenta, dijo cuando hubo elegido las mercancías. El indio lo miró sin entender”.
“Después le pregunto al indio dónde podía comprar un caballo. El indio se encogió de hombros. Aquí ya no quedan caballo, dijo, sólo conejos”
Un elemento que resalta en este sur bolañiano es el de los conejos. Mientras Pereda va viajando nota que el tren es perseguido por conejos que parecen brotar como malezas. No será su único encuentro con este verdadero mundo conejil. El viejo sur ganadero, en donde los gauchos arriaban rebaños a caballo por la pampa, ha sido reemplazado por los conejos, que se reproducen como la mala hierba. Ahora, los gauchos dedican su vida a cazar conejos. El narrador se pregunta en este punto: ¿A qué gaucho de verdad se le puede ocurrir vivir de cazar conejos?
Don Dulce, el gaucho que le vende el caballo, que librescamente llama Jose Bianco, es un ejemplo de este mundo cruzado, donde ya no existen zonas bárbaras en strictu sensu y donde la ciudad no es civilizada para nada. Don dulce, tiene un Jeep y no monta a caballo, es un cazador de conejos que no entiende muchas de las cosas que Pereda le señala, pues ha perdido toda raíz con su cultura tradicional.
“Hemos caído muy bajo, decía Pereda a su auditorio, pero aun podemos levantarnos como hombres y buscar una muerte de hombres”
Otro elemento que nos gustaría resaltar es el del viejo almacén. Encontramos que en Borges el almacén es el sitio donde se fragua la lucha, donde Dahlmann sella su muerte. En El Gaucho en cambio, tenemos que el viejo almacén ha sido pervertido, por ejemplo, por un juego como el Monopoly. Los gauchos que se reúnen en la pulpería que visita Pereda se divierten jugando Monopoly y esto le parece bastardo, ofensivo, pues Pereda tiene en mente que una: “pulpería es un sitio donde la gente conversa o escucha en silencio las conversaciones ajenas”.
En el mundo bolañiano no hay utopías románticas, no existe el “jodido destino americano” de morir a manos de los indios bárbaros, pues estos están más civilizados que los de la ciudad. Esto queda claro cuando Pereda en una alegato sobre política saca su cuchilla, dispuesto a batirse de inmediato; los gauchos lo quedan mirando sin entender que le pasa. Nadie estaría dispuesto a morir por algo semejante, ni por nada.
“Antes de que empezara la fiesta Pereda, en voz alta, advirtió que no queria peleas, algo que estaba fuera de lugar, pues los lugareños eran gente pacífica, a la que le costaba trabajo matar a un conejo”.
En un nivel de reflexión explicativa sobre los gauchos del cuento, el narrador señala:
“pensó que la culpa argentina o la culpa latinoamericana los había transformado en gatos. Por eso en vez de vacas hay conejos”.
Hay otra clave para poder entender este cuento, se trata de una explicación del propio narrador y que coloca como símbolo una situación particular, se trata de una vacunación para prevenir la hepatitis. Ante la pregunta de Pereda por el estado de su gente (sus gauchos), la doctora le conteta: “ANEMICOS” .
3.1.-El Gaucho Insufrible
Pereda es un personaje entrañable, tierno, es un gaucho insufrible pues es el unico más gaucho, al menos en apariencia. Es insufrible porque el mismo es un cobarde, en un mundo de cobardes. De allí la clara alusión textual que realiza el narrador al cuento de Borges:
“Oyó voces, alguien rasgaba una guitarra, que la afinaba sin decidirse jamás a tocar una canción determinada, tal como había leído en Borges. Por un instante pensó que su destino, su jodido destino americano, sería semejante al de Dahlmann y no le pareció justo.”
Pereda es lo aparente. Se conoce lo suficiente, sabe que su mundo no tiene escapatoria, pues ni él está dispuesto a llegar a la muerte. ¿Y si la muerte no se encuentra entonces qué?.
Entonces a Pereda, una vez que comprueba que en Buenos Aires no hay escapatoria y ve que su hijo se reúne con artistas drogadictos y que por tanto su hijo quizás es igual, acepta al menos vivir lo aparente. Acepta implícitamente cazar conejos para subsistir. Al menos no estará en el infierno, se encontrará en una pampa eterna, pero no es un pampa romántica, es una zona de la memoria, es un habitar poético en el que hay sólo restos y escombros de la vieja gloria gaucha. Quizas no es este el destino de todo lo popular, ¿no es acaso el criterio de la globalización asfixiante?. Bolaño, parece proponer un mundo pervertido, en donde ya no hay seres sarmientinos, donde Martin Fierro esta viajando a un encuentro en Africa con la Unesco.
Es la actualidad bolañiana, pero creemos, rindiendo homenaje a los grandes escritores de la civilización-barbarie, de ahí el marcado juego intertextual.

4.- Conclusiones
1.- Es evidente que existe una intertextualidad: ésta se manifiesta en Bolaño, desde las alusiones explícitas que hace el narrador y donde destaca a Borges como escritor admirado, o citando algunas de sus obras como en el caso de El Sur.
2.- Bolaño propone revivir de manera crítica la dualidad barbarie-civilización, pero donde queda claro que la lucha ha sido superada en este universo textual, por un hibridismo extraño y donde los gauchos son verdadero gatos.
3.- El sur presentado por Bolaño es un sur actual, donde los gauchos han olvidado el uso del cuchillo y más triste que eso, no están dispuestos a morir por nada. Juegan Monopoly y viajan en Jeep, el caballo y el ganado han sido reemplazados por conejos, que son el verdadero sustento de los gauchos, o lo que queda de ellos.
4.- Pereda es una especie de Quijote, en el sentido de estar a contrapelo en el universo al que le toca enfrentar. Pereda intenta forzar la realidad hasta convertirse en INSUFRIBLE, pero prefiere habitar un mundo poético de gauchos inexistentes que volver al Buenos Aires infernal. En esto, Bolaño, conserva similitud con Sarmiento, Hernández y Borges.

Notas:
[1] Sobre este punto, ver el trabajo de Julia Elena Rial: Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño. Un Obituario a la narrativa del Siglo XX. En este texto se muestra como esta novela de Bolaño presenta a Borges como un escritor odiado, pero donde este odio se tranforma en amor y admiración. En linea:
http://www.hispanista.com.br/revista/artigo141.htm
[2] Sobre su admiración a Borges, Bolaño indicaba que “he leído toda la obra de Borges, al menos dos veces, y casi todo lo que se escribió sobre él (...). A parte de ser un gran poeta y el más grande cuentista y un gran ensayista. En fin, probablemente el mejor escritor en lengua española desde Quevedo” (Swinburn, Daniel. Roberto Bolaño: Catorce preguntas: El Mercurio 2 de Marzo de 2003)
[3] Sobre el tema del humor literario, el mismo Bolaño destacaba a Borges y Cortazar, quienes jugaban con la realidad. (Bolaño, Roberto. El humor en el rellano. Las Ultimas Noticias. Lunes 20 de Enero de 2003).

Bibliografía citada
Abril, Gonzalo et al. Análisis del discurso. Hacia una semiótica de la interacción textual. Madrid: Cátedra. 1999.
Alazraki, Jaime. La prosa narrativa de Jorge Luis Borges. Madrid: Gredos 1986.
Bolaño, Roberto. El Gaucho Insufrible. España: Anagrama. 2001
Borges, J. L. Ficciones. Buenos Aires: Emecé 1968.
Canclini, Nestor. Estratégias para entrar e sair da Modernidade, 2ª ed. São Paulo: Martins Fontes, 1998.
Diaz-Plaja, Guillermo. España en su literatura. Madrid: Salvat. 1970.
Fernández, José Enrique. Intertextualidad Literaria. Madrid: Cátedra. 2001
Greimas, A. J. Del sentido II. Ensayos de Semiótica. Madrid: Gredos.1989
Greimas, A. J. La semiótica del texto. Ejercicios prácticos. Análisis de un cuento de Maupassant. Barcelona: Paidós. 1983.
Greimas, A. J.; J. Courtés. Semiótica. Diccionario razonado de la teoría del lenguaje. Vol. 1 Madrid: Gredos.1982.
Grupo de Entrevernes. Signos y parábolas. Semiótica y texto evangélico. Madrid: Ediciones Cristiandad. [s.f. 1989].
El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero38/civibarb.html

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