sábado, 22 de noviembre de 2008

MÁS ALLÁ DEL MURO DE LOS SUEÑOS. Por Joseph Curwen

H.P. Lovecraft es uno de esos autores por los que nunca pasa el tiempo; es más, yo incluso me atrevería a decir que es uno de esos autores en los que el paso del tiempo confirma y reafirma como auténticos genios. Como prueba de lo anterior solamente hay que echar un vistazo a las diferentes áreas tanto literarias como artísticas en las que se evidencia su fuerte influencia, en las que ha dejado patente su firme personalidad literaria. Además, al hilo de esta afirmación, quisiera exhalar un pensamiento; y es que Lovecraft pese a esa injusta e inmerecida consideración de ciertos sectores de ser un hombre de contenido carácter y pusilánime personalidad, siempre ha ejercido su influencia entre los más vanguardistas creadores del momento; hecho éste muy curioso y muy ha tener en cuenta puesto que abre las puertas de par en par a la reflexión introspectiva sobre el escritor americano.
Pero bueno, éste último no es el tema que yo deseo tratar en este artículo, sino que quisiera hablar de Cine comentando la adaptación a este medio del relato que el autor escribió en 1919 y que tituló “Más allá del muro del sueño”. Relato que no pertenece a la categoría de sus obras más conocidas pero que sin duda es una excelente muestra de su magnífica estética literaria referida al mundo onírico o, quizás sería mejor denominar, realidad onírica puesto que en esta mencionada obra corta el autor realiza un magistral requiebro literario al plantear la hipotética objetividad del mundo de los sueños, mundo fascinante que revela un conocimiento superior de ese Universo lírico descrito por el Lovecraft.
Pues bien, este evocador relato lovecraftiano es la base argumental del filme independiente de bajo presupuesto y de producción americana del mismo título que la obra de la que procede. Me estoy refiriendo a Más allá del muro del sueño [Beyond the Wall of Sleep, 2004], título de la compañía Visceral Pictures, dirigido y escrito por los directores Barret Klausman y Thom Maurer. Película estrenada en Octubre de 2005 en el reconocido festival cinematográfico dedicado al Maestro de Providence The H.P. Lovecraft Festival Film de Portland, Oregon.
Se trata de una adaptación libre pero básicamente muy ajustada al mensaje clave del lovecraftiano relato. La trama argumental nos sumerge en el sórdido ambiente del centro psiquiátrico para enfermos mentales criminales Ulster County Asylum donde, más que otra cosa, se experimenta con los pacientes. Un nuevo y extraño paciente Joe Slater (William Sanderson), procedente de una zona rural denominada Catskill Mountains donde las relaciones endogámicas han degenerado en una población con patológicas anomalías entre los individuos, es ingresado en el centro al haber cometido un horrendo crimen familiar. Una vez internado, Edward Eischel (Fountain Yount) joven médico que investiga con el pensamiento humano y la posibilidad de la intercomunicación a través de un sofisticado aparataje de su invención, se interesa desmesuradamente por el nuevo y extraño interno. A partir de este momento toda una serie de acontecimientos impensables y terribles tendrán lugar entre los oscuros muros y largos corredores del mencionado hospital psiquiátrico.
Nos encontramos ante una producción joven en todos los sentidos que, quizás por esta razón, ofrece una técnica cinematográfica muy actual, atrevida e interesante. El uso de la fotografía en blanco y negro junto al color según escenas, el montaje con la superposición de algunos planos y los efectos de aceleración/reiteración que reproducen las escenas oníricas, otorga a la producción en algunos momentos un estilo de audaz video-clip que no desmerece en absoluto el trabajo final. Tengamos en cuenta que al tratarse de producciones de bajo presupuesto el trabajo de la dirección, montaje y efectos es básico para ofrecer un producto final interesante a la vez que elaborado y convincente, aspectos que en este caso se cumplen sin problema alguno. En este tipo de producciones es donde más que nunca se requiere de mucha imaginación y domino de la técnica por parte del equipo. El desarrollo del guión es bastante aceptable aunque en algunos momentos un tanto difícil de seguir, siendo lo más efectivo de éste el hecho de mantener la profunda esencia que Lovecraft quiso remarcar en la obra original de su autoría. Vuelvo a insistir en la muy destacable fotografía de Bill Burton preferentemente en el uso del blanco y negro consiguiendo crear una atmósfera de sordidez y degeneración “a la lovecraftiana” a lo largo de todo el metraje; el montaje de la mano de Dan Gutman resulta altamente perturbador como ya he comentado anteriormente y la música de Kaveh Cohen encuadra inquietantemente cada una de las escenas. No quiero dejar de mencionar los excelentes efectos visuales y especiales de Andrew Soria y Matt Green respectivamente que claramente crean y recrean los aspectos más impactantes del filme. Respecto a las interpretaciones, éstas no pasan de ser correctas; no obstante en esta ocasión se podría afirmar sin miedo a equivocarse que la verdadera protagonista de la película es la intensa y asombrosa historia que se nos cuenta, quedando el trabajo actoral en un mero segundo plano.
La película posee ese peculiar sabor que otorga el cine independiente que no se ciñe tanto a las cuestiones meramente comerciales. La producción destila esa agradable embocadura de lo trasgresor, de un tipo de cine experimental que se permite una clara libertad de acción y de decisión, aspectos estos que predominan y se expresan a lo largo de toda la película.
No obstante y pese a tratarse de una producción independiente, vanguardista y en cierta manera experimental, se ha incurrido nuevamente en la inclusión de esas ya típicas escenas con claras connotaciones sexuales. Escenas a que, precisamente en el original, el autor americano no hace ninguna referencia ni tan siquiera indirecta, como sí ocurre en algunos de los trabajos de su extensa bibliografía. Resulta muy curioso que incluso este cine más actual y, al menos a simple vista, menos comercial también utilice la presencia femenina como reclamo erótico convirtiendo este hecho en una absoluta y reiterativa tradición en el cine lovecraftiano. En este caso, y prácticamente en ninguno, este tipo de escenas de las que estamos hablando no aportan al argumento nada interesante, más que esa mera connotación morbosa que parece que recurrentemente muestran las adaptaciones al cine de la obra de H.P. Lovecraft.
Desde La Nueva Logia del Tentáculo, Asociación Lovecraftiana dedicada al análisis y seguimiento exhaustivos de la figura y la obra de H.P. Lovecraft y que pronto va a cumplir su VI Aniversario en la red, estudiamos todos los ámbitos de influencia del escritor, por supuesto también su influencia en el Cine. A través de la Sección Cine Horror Phorum Lovecraft y su Cinemateca Arcana, se cataloga toda esta filmografía y se llevan a cabo sesiones de auténtico Cine – Forum donde se analizan y comentan tanto las producciones que resultan de adaptaciones de sus propias obras como las que referencian diferentes aspectos de la cosmogonía y universo lovecraftianos. De la misma manera también se trabajan ampliamente las diferentes producciones cinematográficas del Género Fantástico en su más amplio espectro. De esta forma La Nueva Logia del Tentáculo resulta claramente un Proyecto Lovecraftiano absolutamente multidisciplinar, donde se acoge en su esencia analítica cualquier aspecto que tiene que ver con H.P. Lovecraft, su Obra y su Círculo con el único y básico objetivo del análisis más exhaustivo y riguroso del escritor de culto H.P. Lovecraft.

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