miércoles, 22 de octubre de 2008

NOSFERATU, EINE SYMPHONIE DES GRAUENS (1922). Por Valmore Muñoz Arteaga

HISTORIAS DE TERROR (1)




Uno de los momentos más importantes del cine universal lo protagoniza Alemania con el movimiento expresionista. Importante corriente del arte que reunió a la literatura, a la pintura y al cine para conformar una propuesta sólida de un pueblo que, años después, se hundiría en medio de la oscuridad del fascismo hitleriano. El cine expresionista alemán tendrá como base motora a un trío de directores que serán sustanciales vectores del séptimo arte moderno, nos referimos a Fritz Lang, Robert Wiene y F. W. Murnau. Éste último alcanzará la inmortalidad con Nosferatu (1922), primera puesta en escena del diabólico vampiro que abrió los ojos al mundo a través de la novela de Bram Stoker.

Murnau, el mismo director de películas como Fausto o El último hombre, rescatará de la literatura para el cine a uno de los personajes fundamentales y más clásicos del terror: el vampiro. La película está inspirada en la novela de Stoker “Drácula” y en el personaje “Titari” de una novela de Jean Paul. Nosferatu es, junto al Gabinete del Doctor Caligari y Metrópolis, una película que revela todos los intríngulis del expresionismo. Nosferatu de Murnau se encuentra, no sólo entre las mejores películas de terror de todos los tiempos, sino que es un clásico fundamental del cine universal. A pesar de sus tintes demoníacos, Nosferatu resulta una película hermosa y de un poderoso discurso visual centrado en una sensualidad característica del vampiro. Nosferatu, como la totalidad de los monstruos clásicos, seduce al espectador. Es inevitable dejarse llevar por el drama y la tragedia de este demonio condenado a la eternidad. Un personaje inmejorablemente trabajado por el actor Max Schreck.

La película, como mencionamos arriba, se centra en el libro de Stocker. Sin embargo, hay un dato histórico interesante. Parece haber existido un roce muy fuerte entre los herederos de Stoker y Murnau, quien quiso hacer una reformas al texto original, esto no cayó bien en el escritor y obligó al director alemán a no utilizar ninguno de los personajes ni paisajes del libro. Es por ello que en Nosferatu, el diabólico vampiro no es el conde Drácula sino el conde Orlock. Así mismo ocurrirá con el resto del reparto y con la localidad, ya que la película transcurre en Alemania y no entre Rumania e Inglaterra como en la obra literaria. A pesar de ello, la historia es idéntica. Décadas después, otro alemán, Werner Herzog, realizará un remake con Klaus Kinski e Isabelle Adjani, sólo que esta será desarrollada en un ambiente más bien surrealista y onírico.

Según señalan varios autores (Kracauer, Eisner, Mitry) la estética del cine expresionista es directamente deudora del teatro de Max Reinhardt, sobre todo en la utilización de la luz y el decorado y los juegos expresivos del claroscuro que van ser una de las constantes de todo el estilo expresionista en el cine y, naturalmente, el Nosferatu de Murnau. Aunque en la película, contrariamente a lo que sucedía en la mayor parte de las películas alemanas de la época, los paisajes, las vistas de la pequeña ciudad o del castillo de Nosferatu se rodaron al aire libre. Otro aspecto a destacar en la película es la iluminación. Murnau y los expresionistas utilizaban el contraste acentuado de lucen y sombras: la brusca iluminación de un personaje o de un objeto por el rayo del proyector para concentrar la atención del espectador, y dejaba, en ese preciso momento, a todos los demás personajes y objetos sumidos en vagas tinieblas. Nosferatu de Murnau abre el camino de los vampiros en el cine. Un camino largo y lleno de una historia gloriosa, repleta de nombres muy puntuales en la historia del cine como Bela Lugosi, Vincent Price, Christopher Lee y más recientemente Brad Pitt, Tom Cruise y Gary Oldman. Creo, como miles de cinéfilos en el mundo, que ver Nosferatu de Murnau es una tarea obligatoria para todo amante del buen cine, sobre del género del terror. La experiencia es realmente inigualable, el cine mudo significa una vuelta al romanticismo del cine. A la inocencia de los primeros directores, pero, dejando claro que muchos se llevarán enormes sorpresas, sobretodo porque el cine actual está redimiendo antiguas técnicas de la cinematografía. Es por ello que recomiendo esta película indispensable en la videoteca de todo cinéfilo.

1 comentario:

El Duilfo dijo...

Chico, parece un político... ¿Coincidencia?

Saludos