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Poemas de Cristina Peri Rossi

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He leído complacido la antología Voces para Lilith. Lleva un subtítulo demasiado explicativo: Literatura contemporánea de temática lésbica en Sudamérica. La razón argumentada para este subtítulo la entiendo, pero no la comparto. Yo no tengo por qué exp licarme. Yo sólo vivo, me vivo y trato de vivir cerca de la vida de otros que, me ac epten o no, mi vida no va a dosificarse ni a alterarse. Por otro lado, ¿cuál e s la temática lésbica? ¿Acaso una lesbiana no tiene mis mismas preocup aciones, mis mismos dolores, mis mismos sueños, mis mismas gana s por ser reconocido, mi mismo todo? Claro, esto lo digo yo que podría ser visto como normal en una sociedad tan insolvente como la nuestra, es decir, la gota no me cae encima y así siempre, o casi siempre, es más fácil hablar. En todo caso, es un libro hermoso que pude disfrutar gracias a una mujer que me honra con su amistad, se trata de G isela Kozak Rovero, de quien puedo decir que es una gran escritora, una intelectual de primer or...

Irrealidad del hombre. Por Hesnor Rivera

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El hombre ama lo irreal, ese mundo en donde, entregada la lógica al azar más puro, toda relación resulta sorprendente. De preguntarnos el por qué de esta apetencia, hallaríamos inmediata respuesta en cualquier explicación psicológica sobre evasión, angustia, frustración, todo en un orden sucesivo que desciende hasta las más improbables —léase bien, improbables— zonas relativas al instinto y al deseo. De preguntarnos el por qué, nos daríamos respuestas tan oscuras e improbables como oscuro e improbable es el mundo que nos mueve a la pregunta. Por otra parte, hay que cruzar tantos límites, limitarse tanto a través de este orden sucesivo de fenómenos, hay que tropezar y asimilar tanto fantasma poco acogedor, para hallarnos de nuevo y de improviso ante el mismo camino de evasión, hay que vivirse tantas veces en calidad de monstruo, de entidad irreal que huye de lo irreal anteriormente entrevisto, que al final resulta más inmediato y «razonable» entregarse de una vez por todas y con todo at...

Peripecias de Norberto José Olivar. Por Ricardo Gil Otaiza

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De reciente salida al mercado editorial venezolano el libro Cadáver exquisito (Alfaguara, 2010), de Norberto José Olivar, sorprende por su estrafalaria estructura novelesca, que busca romper el canon establecido al desarticular en mil pedazos los disímiles elementos que la conforman, y al mismo tiempo alcanzar con todos ellos una unidad que sólo es posible desde una técnica narrativa osada, trepidante, que se explica a sí misma y se revisa desde la postura iconoclasta de un narrador-autor consciente de su portentoso talento. Vuelve Olivar a sorprendernos, luego de su exitosa novela Un vampiro en Maracaibo (2008), pero esta vez con un texto delicioso, que nos atrapa desde el primer momento, y que utiliza como excusa, como argumento y trama la vida y los avatares funambulescos del poeta zuliano Hesnor Rivera, quien fue toda una institución en su época e impuso un punto de inflexión en el ámbito cultural venezolano desde su poesía surrealista y de vanguardia, pero también desde sus estupe...

«Creo que con el tiempo mereceremos no tener gobiernos»

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Entrevista a Monzantg sobre el Bicentenario por Naile Manjarres 1.- ¿Podría resumir los rasgos determinantes del proceso independentista de Venezuela? La independencia fue un proyecto sectario de un grupo de hombres que quería sustituir en el ejercicio del poder a otro grupo de hombres, también sectarios. 2.- Además de la importante participación de los miembros de la Junta Patriótica, ¿fue precisa la participación popular para concretar la firma del documento de independencia? Lo que he observado es que, hasta el momento, eso que no sin nostalgia historiadores y otros «científicos» sociales llaman «participación popular», sucede como cuando en una película de Hollywood hay muchos «extras»: basta con que se muevan rápido, no se vean sus caras, griten mucho y mueran con facilidad. Aparte de eso, el final feliz o la cara que recordaremos será la del protagonista. 3.- ¿Los sucesos del 5 de julio de 1811 son algo más que una efeméride en el calendario? Sí, son el punto de partida de una id...

El lenguaje del espacio. Por Michel Foucault

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Publicado en Critique, N° 203, abril de 1964, traducción de Luis Alfonso Palau C. Durante siglos, escribir se ha supeditado al tiempo. El relato (real o ficticio) no era la única forma de esta pertenencia, ni la más próxima de lo esencial; incluso es probable que él haya ocultado la profundidad y la ley en el movimiento que parecía manifestarlo mejor. A tal punto que liberándolo del relato, de su orden lineal, del gran juego sintáctico de la concordancia de los tiempos, se creyó que se exoneraba el acto de escribir de su vieja obediencia temporal. En efecto, el rigor del tiempo no se ejercía sobre la escritura por el sesgo de lo que escribía, sino en su espesor mismo, en lo que constituía su ser singular, ese incorporal. Dirigiéndose o no al pasado, sometiéndose al orden de las cronologías o dedicándose a desanudarlo, la escritura estaba presa en una curva fundamental que era la del regreso homérico, pero también la del cumplimiento de las profecías judías. Alejandría, que es nuestro l...

La Máquina de Narrar. Entrevista a Enrique Vila-Matas, por Julian Gorodischer.

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PARA VILA MATAS, estupidez define al ser contemporáneo Hay que sustituir la palabra realidad por la palabra verdad”, pide Enrique Vila-Matas, autor de Dublinesca , su última novela publicada. En lo que respecta a la verdad, no hay una sola ni es absoluta: hay finitas pero múltiples posibilidades de verdad que se manifiestan en la creación literaria. Lo dice quien pasó de ser catalogado como el escritor de los escritores a ser una rara avis de best-séller, ganador de prestigiosos premios como el Rómulo Gallegos y el Medicis Etranger, afín a esa zona de memoria ficticia en la que lo real permanentemente se entremezcla con la fantasía para constituirse en biografías de seres tan parecidos y a la vez tan distantes al autor como los protagonistas de París no se acaba nunca o la reciente Dublinesca . “Se acerca más a la verdad Franz Kafka –asegura, en una pausa del Tercer Congreso Internacional de Periodismo Cultural, organizado por la revista Cult, con sede en San Pablo– hablando de las ...

El violín de Tacho. Por Renato Rodríguez (Narrador venezolano)

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Yo nunca supe el verdadero nombre de Tacho. Una vez le pregunté, me contestó con un raro gruñido; no volví a preguntarle más, podría haberse ofendido por mi curiosidad. Tacho era un hombre muy delicado. Una vez su hermano Nicomedes le increpó por el estado de semiebriedad en que se mantenía constantemente y él se sintió tan humillado que juró no volver a pedirle dinero a Nicomedes, ni siquiera en calidad de préstamo. Además, era más fascinante que fuera sólo Tacho y más de acuerdo con las costumbres de allá. Mi nombre nadie lo sabía, yo era sólo el hijo de Rafael y Chabolito era el hijo de Chabolo, a pesar de llamarse Ramón y de que Chabolo se llamaba Salvador y Tacho era Tacho y antes de ser Tacho tal vez fuera el hijo de... yo ni siquiera sé cómo se llamaba su papá. Tacho era músico, tocaba el violín con extraordinaria habilidad y Nino decía que incluso sabía leer música. Yo no sé si era un virtuoso, un gran músico, pero habilidad, eso sí que no se le podía negar, hasta un sordo se l...