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Modenos y Posmodernos. Por Tzvetan Todorov

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Hay pocas cuestiones, dentro del debate actual de las ideas, que sean tan complicadas como la de la "posmodernidad". Las razones de la confusión son múltiples. De entrada, la palabra "moderno" no tiene la misma significación en inglés, alemán y francés (sin hablar de otras lenguas), y así divergen también sus superaciones "posmodernas" -en cualquier caso, el debate sobre el tema siempre fue internacional; y en cada lengua se emplea en un sentido diferente, según se trate de historia, filosofía o arte- ahora bien, el término se considera interdisciplinar. La institución universitaria, muy aficionada a los "ismos" (¿sobre qué organizaría debates si estuviera privada de ellos?), se ha introducido en esta brecha, produciendo toneladas de libros y de artículos; una obra reciente sobre la cuestión, la de Connor, tiene más de diecinueve páginas de bibliografía sobre el tema. El efecto, contrariamente a lo que se esperaba, consiste en hacer el tema cada ...

El cristianismo y el sexo. Por Bertrand Russell

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La actitud de la religión cristiana ante el sexo es tan morbosa y antinatural que sólo puede comprenderse si la relacionamos con la enfermedad que atacó el mundo civilizado cuando decayó el Imperio Romano. A veces se oye comentar que el cristianismo ha mejorado la condición de las mujeres; está es una de las tergiversaciones de la historia más groseras que puedan hacerse. En una sociedad que considera de la máxima importancia que las mujeres sigan a rajatabla un código moral muy estricto, es muy difícil que puedan disfrutar de una posición tolerable. Los sacerdotes han considerado siempre a la mujer como la tentadora, la inspiradora de deseos impuros. La enseñanza tradicional de la Iglesia ha sido y sigue siendo que la castidad es lo mejor, aunque para quienes esto les resulte imposible dejan la posibilidad del matrimonio, porque "más vale casarse que abrasarse", como brutalmente afirma San Pablo. Haciendo indisoluble el matrimonio e imposibilitando todo conocimiento del Ars ...

Apuntes de un Resucitado (1949 - 1955) Por Hesnor Rivera

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Apuntes de un resucitado La noche abre las compuertas de los paseos amorosos. Tu sombrilla es el techo de la ola de un mar atardecido siempre. Déjame acariciar tus mejillas. Toco tu verdadero nombre –me has mentido. Esa calle con aceras de tulipán se incendia. La llama sube al repecho de la ventana. Canta una balada de sangrientas peleas. Esa calle la trajo un marinero antiguo enamorado de los laberintos de coral. Sin embargo tu piel brilla todavía. Tus cabellos siguen la curva de tu espalda. Deslizan subrepticios meteoros. Te encontré cuando ocultabas en tu seno la carta del noctámbulo -está escrita con sangre. Llevo esta lámpara de altamar en las manos Para leer todas las lágrimas sobre todo cuando la medianoche Mueve hacia el sur su cola de dragón sigiloso. Su plumaje de bestia sagrada. Ese parque con árboles negros tiene alas debajo de la hierba. Cuando vuela hacia donde el diluvio ahoga praderas nunca vistas los muertos entrechocan sus huesos y una vez más hay música. Ese parque l...

El Sueño del Celta. Por Mario Vargas Llosa

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El Congo I Cuando abrieron la puerta de la celda, con el cho­rro de luz y un golpe de viento entró también el ruido de la calle que los muros de piedra apagaban y Roger se des­pertó, asustado. Pestañeando, confuso todavía, luchando por serenarse, divisó, recostada en el vano de la puerta, la silueta del sherijf Su cara flácida, de rubios bigotes y ojillos maledicentes, lo contemplaba con la antipatía que nunca había tratado de disimular. He aquí alguien que sufriría si el Gobierno inglés le concedía el pedido de clemencia. —Visita —murmuró el sherijf, sin quitarle los ojos de encima. Se puso de pie, frotándose los brazos. ¿Cuánto había dormido? Uno de los suplicios de Pentonville Prison era no saber la hora. En la cárcel de Brixton y en la Torre de Lon­dres escuchaba las campanadas que marcaban las medias horas y las horas; aquí, las espesas paredes no dejaban llegar al interior de la prisión el revuelo de las campanas de las iglesias de Caledonian Road ni el bullicio del me...

¿Es inexplicable el hombre que se rebela? -Sobre Michel Foucault- Por José Pablo Feinmann

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Foucault, anticipa muchísimo a los posmodernos en esta idea de la enorme fragmentación de la Historia. Y los anticipa porque les da letra. Es veinte mil veces más pensador Foucault, que todos los posmodernos juntos. Entonces, Foucault inventa esto, que toma de Nietzsche, de la multiplicidad de hechos de la Historia. Pero, lo que uno le cuestiona es: para la praxis política, para la acción política, para la posible rebelión contra ese Poder, nosotros no podemos hundirnos en el vértigo multiplicador de la Historia sino que tenemos que poder, por lo menos, unir A con B, y después relacionar B con C y actuar en consecuencia, digamos, realizar ciertas síntesis que nos permitan actuar sobre esa realidad. Foucault va a llegar muy, muy tarde a conceder la posibilidad de la rebelión contra el Poder. Su fórmula: Donde hay poder, hay resistencia al poder , recién va a comenzar a ser respondida a fines de los años 70, en el Collège de France. Y el concepto más interesante que va a elabor...

Las Uvas del Tiempo. Por Andrés Eloy Blanco

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Poema que forma parte de la cultura venezolana. En muchas emisoras de radio del país colocan este poema minutos antes de las 12 de la noche del 31 de diciembre. Le pertenece al poeta Andrés Eloy Blanco, que han hecho trascender a la eternidad como el poeta del pueblo venezolano. Andrés Eloy Blanco Madre: esta noche se nos muere un año. En esta ciudad grande, todos están de fiesta; zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!; claro, como todos tienen su madre cerca... ¡Yo estoy tan solo, madre, tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera; estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año pasado que se queda. Si vieras, si escucharas esta alboroto: hay hombres vestidos de locura, con cacerolas viejas, tambores de sartenes, cencerros y cornetas; el hálito canalla de las mujeres ebrias; el diablo, con diez latas prendidas en el rabo, anda por esas calles inventando piruetas, y por esta balumba en que da brincos la gran ciudad histérica, mi soledad y tu recuerdo, madre, marchan como ...