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Bolívar y Ponte. Por Karl Marx -El Simón Bolívar de Marx-

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BOLÍVAR Y PONTE, Simón, el "Libertador" de Colombia, nació el 24 de julio de 1783 en Caracas y murió en San Pedro, cerca de Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830. Descendía de una de las familias mantuanas, que en la época de la dominación española constituían la nobleza criolla en Venezuela. Con arreglo a la costumbre de los americanos acaudalados de la época, se le envió Europa a la temprana edad de 14 años. De España pasó Francia y residió por espacio de algunos años en París. En 1802 se casó en Madrid y regresó a Venezuela, donde su esposa falleció repentinamente de fiebre amarilla. Luego de este suceso se trasladó por segunda vez a Europa y asistió en 1804 a la coronación de Napoleón como empe rador, hallándose presente, asimismo, cuando Bonaparte se ciñó la corona de hierro de Lombardía. En 1809 volvió a su patria y, pese a las instancias de su primo José Félix Ribas, rehusó adherirse a la revolución que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810. Pero, con posteriorid...

Despedida

Venezuela, el país donde vivo, atraviesa una hora muy complicada. Por todos es sabida la división e intolerancia que cunde en sus calles. Hemos llegado a niveles realmente bajos cuando hemos sido capaces de burlarnos de la desgracia o muerte de un adversario. Yo lo hice y, aunque sabía que no era lo correcto, lo honesto, lo humano, pues, dejé que todo eso se fuera por la borda y sólo mostré la peor cara que mi humanidad podía mostrar. En esos momentos me amparé en una frase que no justifica nada: “si ellos lo hicieron, por qué yo no” Palabras más, palabras menos, esta ha venido siendo la justificación para casi todo. He utilizado la escritura, para muchos un don, como trinchera para el insulto, la burla, la ironía y la desmesura. Cuando digo esto lo hago lleno de vergüenza. ¿Cuántos hombres en el mundo no perdieron sus vidas por escribir sus ideas? ¿Cuántos hombres han sido y son perseguidos por escribir sus pensamientos? ¿Cuántos hombres y mujeres se tomaron esto de escribir tan e...

Sin título...

Ayer cometí un grave error. Ayer fue 22 de septiembre de 2010. Ayer fui grotescamente injusto. Innecesariamente injusto. Ayer me equivoqué. Siempre creí que la escritura debía ser usada para construir y no para destruir. Siempre creí que las críticas había que hacerlas para mejorar y no para ofender o maltratar al criticado. Siempre creí que el camino del hombre y su relación con el otro tenía que establecerse desde el reconocimiento y ese reconocimiento se tenía que sustentar –a como diera lugar– en la tolerancia y en el respeto a las diferencias. Ayer destruí estúpidamente todo esto en lo que creía. Ayer ofendí a alguien que es mi familia. Ayer cobardemente me dirigí a él desproporcionadamente. Y al hacer eso, también ofendí a su familia inmediata. Eso es intolerable. Esa conducta me la reprocho tajantemente. Desde hace mucho, he luchado por contradecir el discurso de la violencia. Por oponerme al descrédito del otro como única alternativa para dirimir diferencias. Desde hace...

Pasavento no miente, Elizondo estuvo en Mérida. Por Norbeto José Olivar

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Para Laurencio Silva Cuando Enrique Vila-Matas me recibió en el lobby del hotel La Pedregosa, tuve la sensación de estar frente a mi personaje de El príncipe negro , y no frente al escritor, Enrique Vila-Matas, que había conocido a través de correos electrónicos, y de sus libros, si es que se puede conocer a alguien de esa manera, supongo que sí. Me saludó con discreción, geometría, elegancia y calma. No tuve dudas de que estábamos en su Café Kubista, se lo dije en broma, y él me dijo, infinitamente serio, que nadie regresa al cuento impune. No había dudas, Vila-Matas era otro Vila-Matas, ni mejor ni peor, sencillamente otro, que ahora gestionaba la obra del primero y que se disponía a una nueva y distinta exploración del abismo. No sólo había resucitado tras un muy grave colapso físico, el escritor también se levantaba de entre las llamas, que casi lo consumen, en lo que podría llamarse la primera etapa de su obra, digamos, todo lo anterior a Exploradores del abismo . Nos sentamo...