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Despedida

Venezuela, el país donde vivo, atraviesa una hora muy complicada. Por todos es sabida la división e intolerancia que cunde en sus calles. Hemos llegado a niveles realmente bajos cuando hemos sido capaces de burlarnos de la desgracia o muerte de un adversario. Yo lo hice y, aunque sabía que no era lo correcto, lo honesto, lo humano, pues, dejé que todo eso se fuera por la borda y sólo mostré la peor cara que mi humanidad podía mostrar. En esos momentos me amparé en una frase que no justifica nada: “si ellos lo hicieron, por qué yo no” Palabras más, palabras menos, esta ha venido siendo la justificación para casi todo. He utilizado la escritura, para muchos un don, como trinchera para el insulto, la burla, la ironía y la desmesura. Cuando digo esto lo hago lleno de vergüenza. ¿Cuántos hombres en el mundo no perdieron sus vidas por escribir sus ideas? ¿Cuántos hombres han sido y son perseguidos por escribir sus pensamientos? ¿Cuántos hombres y mujeres se tomaron esto de escribir tan e...

Sin título...

Ayer cometí un grave error. Ayer fue 22 de septiembre de 2010. Ayer fui grotescamente injusto. Innecesariamente injusto. Ayer me equivoqué. Siempre creí que la escritura debía ser usada para construir y no para destruir. Siempre creí que las críticas había que hacerlas para mejorar y no para ofender o maltratar al criticado. Siempre creí que el camino del hombre y su relación con el otro tenía que establecerse desde el reconocimiento y ese reconocimiento se tenía que sustentar –a como diera lugar– en la tolerancia y en el respeto a las diferencias. Ayer destruí estúpidamente todo esto en lo que creía. Ayer ofendí a alguien que es mi familia. Ayer cobardemente me dirigí a él desproporcionadamente. Y al hacer eso, también ofendí a su familia inmediata. Eso es intolerable. Esa conducta me la reprocho tajantemente. Desde hace mucho, he luchado por contradecir el discurso de la violencia. Por oponerme al descrédito del otro como única alternativa para dirimir diferencias. Desde hace...

Pasavento no miente, Elizondo estuvo en Mérida. Por Norbeto José Olivar

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Para Laurencio Silva Cuando Enrique Vila-Matas me recibió en el lobby del hotel La Pedregosa, tuve la sensación de estar frente a mi personaje de El príncipe negro , y no frente al escritor, Enrique Vila-Matas, que había conocido a través de correos electrónicos, y de sus libros, si es que se puede conocer a alguien de esa manera, supongo que sí. Me saludó con discreción, geometría, elegancia y calma. No tuve dudas de que estábamos en su Café Kubista, se lo dije en broma, y él me dijo, infinitamente serio, que nadie regresa al cuento impune. No había dudas, Vila-Matas era otro Vila-Matas, ni mejor ni peor, sencillamente otro, que ahora gestionaba la obra del primero y que se disponía a una nueva y distinta exploración del abismo. No sólo había resucitado tras un muy grave colapso físico, el escritor también se levantaba de entre las llamas, que casi lo consumen, en lo que podría llamarse la primera etapa de su obra, digamos, todo lo anterior a Exploradores del abismo . Nos sentamo...

La Construcción de Jesús [Del Libro Tratado de Ateísmo] Por Michel Onfray

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i Historias de falsificadores. Jesús existió, sin duda, como Ulises y Zaratustra, de quienes importa poco saber si vivieron físicamente, en carne y hueso, en un tiempo dado y en un lugar específico. La existencia de Jesús no ha sido verificada históricamente. Ningún documento de la época, ninguna prueba arqueológica ni ninguna certeza permiten llegar a la conclusión, hoy en día, de que hubo una presencia real que intermediara entre dos mundos y que invalidara uno nombrando al otro. No hay tumba, ni sudario, ni archivos; apenas un sepulcro que, en el año 325, inventó Santa Helena, la madre de Constantino, muy inspirada, pues le debemos igualmente el descubrimiento del Gólgota y el del titulus, el pedazo de madera que llevaba inscrito el motivo de la condena de Jesús. También hay una pieza de tela cuya fecha, por medio del carbono 14, demuestra que data del siglo XIII de nuestra era, de modo que sólo un milagro hubiese podido lograr que envolviera el cuerpo de Cristo, el supuesto...