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Pasavento no miente, Elizondo estuvo en Mérida. Por Norbeto José Olivar

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Para Laurencio Silva Cuando Enrique Vila-Matas me recibió en el lobby del hotel La Pedregosa, tuve la sensación de estar frente a mi personaje de El príncipe negro , y no frente al escritor, Enrique Vila-Matas, que había conocido a través de correos electrónicos, y de sus libros, si es que se puede conocer a alguien de esa manera, supongo que sí. Me saludó con discreción, geometría, elegancia y calma. No tuve dudas de que estábamos en su Café Kubista, se lo dije en broma, y él me dijo, infinitamente serio, que nadie regresa al cuento impune. No había dudas, Vila-Matas era otro Vila-Matas, ni mejor ni peor, sencillamente otro, que ahora gestionaba la obra del primero y que se disponía a una nueva y distinta exploración del abismo. No sólo había resucitado tras un muy grave colapso físico, el escritor también se levantaba de entre las llamas, que casi lo consumen, en lo que podría llamarse la primera etapa de su obra, digamos, todo lo anterior a Exploradores del abismo . Nos sentamo...

La Construcción de Jesús [Del Libro Tratado de Ateísmo] Por Michel Onfray

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i Historias de falsificadores. Jesús existió, sin duda, como Ulises y Zaratustra, de quienes importa poco saber si vivieron físicamente, en carne y hueso, en un tiempo dado y en un lugar específico. La existencia de Jesús no ha sido verificada históricamente. Ningún documento de la época, ninguna prueba arqueológica ni ninguna certeza permiten llegar a la conclusión, hoy en día, de que hubo una presencia real que intermediara entre dos mundos y que invalidara uno nombrando al otro. No hay tumba, ni sudario, ni archivos; apenas un sepulcro que, en el año 325, inventó Santa Helena, la madre de Constantino, muy inspirada, pues le debemos igualmente el descubrimiento del Gólgota y el del titulus, el pedazo de madera que llevaba inscrito el motivo de la condena de Jesús. También hay una pieza de tela cuya fecha, por medio del carbono 14, demuestra que data del siglo XIII de nuestra era, de modo que sólo un milagro hubiese podido lograr que envolviera el cuerpo de Cristo, el supuesto...